en un principio se ríe, no por malicia pero porque honestidad ajena lo toma por sorpresa. “no sabía que la conocías,” él también ha pensado en su momento similar así que no puede ser hipócrita y quejarse, además están en confianza. le interesa más la parte en la que mayor jura postura imparcial porque, más que nada, le cree y sabe que va a cumplir, razón por la que la escogió antes que a otro para hablar sobre tópico que tanto ha estado dando vueltas en su cabeza y que se ha privado de tocar en voz alta por miedo, vergüenza,de todo. “es complicado,” comienza cuando se echa un poco hacia atrás en incómodo banco, “por momentos me pregunto por qué hace ciertas cosas por mi, ¿sabes? como lo de la fianza,” es obvio que eso ha resultado extraño para la mayoría y quiere dejar en claro que ni él comprende todavía a qué se debió, porque española tampoco quiso dar mucha explicación al respecto, “he pensado que tenía doble intención pero, ¿qué podría obtener alguien como cayetana de mi?” venga, que no tiene dinero, ni es simpático, tampoco podría sacarle drogas fiadas si se lo pidiera. no le cierra por ningún lado. “y aunque suene repulsivo, hablamos y es divertida” se permite ser él mismo más que nunca, utilizar palabras a su antojo. sabe que no escogería los mismos adjetivos frente a tercera en cuestión, pero tori le genera la confianza suficiente. “pero no sé si me gusta, por ahora me cae bien” no a la misma medida que castaña, claro, con ella se siente mucho menos tenso. “ahora explícame tú por qué te cae mal” reclama, intrigado. demasiado había soltado ya él.
agradece interiormente que el menor no tome personal ni con real molestia su comentario. la realidad era que el filtro entre su cerebro y su lengua rara vez se ponía en funcionamiento. y sí, pensaba eso de cayetana, tampoco quería ocultarlo. eso no significaba que iba a molestar o atosigar a romeo por ello. es por eso que lo escucha hablar sin interrumpir, prestando atención a sus palabras. divertida sonrisa se alza en comisuras cuando le escucha decir que pensar que cayetana es divertida suena repulsivo, porque a pesar de no tener una buena relación con ella, considera que puede ser una persona decente. “no sólo te agrada, romeo.” comenta, con seguridad que no posee, pero cree tener. “yo te agrado, o al menos eso quiero creer.” aclara, sin perder el tinte divertido en palabras. “con ella es diferente. te agrada de otra forma. pero no tienes que decidir si te gusta o no tan pronto, tienes que conocerla mejor, y no sólo tener sexo en armarios —no que no sea válido, pero se necesita más para saberlo. en especial cuando son tan... distintos.” sabía que no era necesario aclarar de qué estaba hablando, a qué se refería, incluso podía asegurar que era parte de lo que contemplaba romeo. porque, ¿cómo no hacerlo? imposible en casos así, cuando hay distancias que parecen imposibles de recorrer. “y, honestamente, lo de la fianza, las cosas que dices que hace por ti, probablemente le gustes, romeo. o, al menos, está en una situación como la tuya.” concluye, porque por lo que ha escuchado, tendría sentido que así fuese. no cualquiera haría lo que cayetana hizo por él, y duda que se trate de amistad, como la intención que ella misma había tenido. “a ella no le agrado, quién sabe por qué, ella no me agrada. nada grave.” o al menos, ella no lo consideraba así.