Hijo mío, mi amor, el destino ha querido que nuestros cuerpos estén unidos para siempre. Siento una necesidad imperiosa de pasar días enteros desnuda contigo, entregada a todos tus deseos. Hijo mío, mi amor, soy tu madre y te amo como ninguna otra mujer podrá hacerlo jamás. Ven conmigo. Hijo mío, amor mío, te deseo cada día y cada noche. Te lo ruego, te lo suplico, ven aquí y métemelo.














