1era. actividad: { Prueba de valor }
ℳensajes escritos sobre papeles que imitaban el contorno de calabazas acabaron en el interior de los casilleros de los integrantes del club de basket de varias instituciones completamente diferentes. A simple vista, lucía como algún tipo de broma de mal gusto, o una especie de truco a ver qué idiota picaba. De hecho, el mensaje que contenía estaba expuesto del siguiente modo:
¡Prueba de valor! ¿Te animas a participar?
¡ʙɪᴇɴᴠᴇɴɪᴅᴏs ᴀʟ ɢʀᴀɴ ʀᴇᴛᴏ ᴅᴇ ʜᴀʟʟᴏᴡᴇᴇɴ ᴅᴇʟ ᴀñᴏ!: ¿ᴛᴇ ᴀᴛʀᴇᴠᴇʀíᴀs ᴀ ᴀᴛʀᴀᴠᴇsᴀʀ ᴇʟ ᴄᴇᴍᴇɴᴛᴇʀɪᴏ ᴅᴇ Yᴀɴᴀᴋᴀ ᴀ ᴍᴇᴅɪᴀɴᴏᴄʜᴇ ᴅᴜʀᴀɴᴛᴇ ɴᴏᴄʜᴇ ᴅᴇ ʙʀᴜᴊᴀs? ᴩᴏʀ sᴜᴩᴜᴇsᴛᴏ, ᴇsᴛᴇ ʀᴇᴛᴏ ᴄᴜᴇɴᴛᴀ ᴄᴏɴ ᴜɴᴀ ɢʀᴀɴ ʀᴇᴄᴏᴍᴩᴇɴsᴀ ᴩᴀʀᴀ qᴜɪᴇɴᴇs ᴄᴏɴsɪɢᴀɴ sᴜᴩᴇʀᴀʀʟᴏ: ᴀʙᴀsᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏ ɢʀᴀᴛᴜɪᴛᴏ ᴅᴜʀᴀɴᴛᴇ ᴜɴ ᴍᴇs ᴇɴᴛᴇʀᴏ ᴅᴇ ᴀqᴜᴇʟʟᴏ qᴜᴇ ᴍás ᴅᴇsᴇᴇɴ, sɪɴ ɪᴍᴩᴏʀᴛᴀʀ ʟᴏ qᴜᴇ ᴇsᴛᴏ sᴇᴀ.
sᴏʟᴏ ᴅᴇʙᴇs ᴇɴᴠɪᴀʀ ᴜɴ ᴍᴇɴsᴀᴊᴇ ᴀʟ xxxx - xxxx - xxxx ᴍᴇɴᴄɪᴏɴᴀɴᴅᴏ qᴜᴇ ᴅᴇsᴇᴀs ɪɴᴛᴇɢʀᴀʀᴛᴇ ᴀ ᴅɪᴄʜᴀ ᴀᴄᴛɪᴠɪᴅᴀᴅ, ᴇ ɪɴᴍᴇᴅɪᴀᴛᴀᴍᴇɴᴛᴇ qᴜᴇᴅᴀʀás ᴀɴᴏᴛᴀᴅᴏ, y sᴀʙʀás qᴜɪéɴ ᴛᴇ ᴀᴄᴏᴍᴩᴀñᴀʀá ᴀ ʀᴇᴀʟɪᴢᴀʀ ᴅɪᴄʜᴀ ᴩʀᴜᴇʙᴀ. ¡ᴀsí ᴇs!: ᴄᴀᴅᴀ ᴜɴᴏ ᴛᴇɴᴅʀá ʟᴀ fᴏʀᴛᴜɴᴀ ᴅᴇ sᴇʀ ᴀᴄᴏᴍᴩᴀñᴀᴅᴏ ᴩᴏʀ ᴀʟɢᴜɪᴇɴ ᴍás (¡ᴀsí ɴᴏ sᴇʀá ᴛᴀɴ ᴀᴛᴇʀʀᴀᴅᴏʀ!)
sᴏʟᴏ ᴛᴇɴᴇᴍᴏs ᴜɴ ᴩᴀʀ ᴅᴇ ᴇʟʟᴀs: ᴄʀᴜᴢᴀʀ ᴇʟ ᴄᴇᴍᴇɴᴛᴇʀɪᴏ ᴄᴀᴍɪɴᴀɴᴅᴏ (¡sᴀʙʀᴇᴍᴏs sɪ ʜᴀᴄᴇɴ ᴛʀᴀᴍᴩᴀ!), y
ʟʟᴇɢᴀʀ ᴀ ʟᴀ sᴀʟɪᴅᴀ ᴊᴜɴᴛᴏs (sɪ ᴩᴏʀ ᴀʟɢúɴ ᴍᴏᴛɪᴠᴏ sᴇ sᴇᴩᴀʀᴀɴ ᴀ ᴍɪᴛᴀᴅ ᴅᴇ ᴄᴀᴍɪɴᴏ, ɴᴏ ᴩᴏᴅʀáɴ ʀᴇᴄʟᴀᴍᴀʀ ᴇʟ ᴩʀᴇᴍɪᴏ).
ᴇʟ ᴇᴠᴇɴᴛᴏ sᴇ ᴅᴇsᴀʀʀᴏʟʟᴀʀá ᴀ ᴍᴇᴅɪᴀ ɴᴏᴄʜᴇ ᴇɴ ᴇʟ ʟᴜɢᴀʀ ɪɴᴅɪᴄᴀᴅᴏ ᴍás ᴀʀʀɪʙᴀ. ʟᴏs ᴩᴀʀᴛɪᴄɪᴩᴀɴᴛᴇs ᴅᴇʙᴇɴ ᴩʀᴇsᴇɴᴛᴀʀsᴇ ᴀ ᴛɪᴇᴍᴩᴏ ᴇɴ ʟᴀ ᴇɴᴛʀᴀᴅᴀ ɴᴏʀᴛᴇ ᴅᴇʟ ᴄᴇᴍᴇɴᴛᴇʀɪᴏ (sɪ ɴᴏ sᴏɴ ᴩᴜɴᴛᴜᴀʟᴇs, qᴜᴇᴅᴀʀáɴ ᴀᴜᴛᴏᴍáᴛɪᴄᴀᴍᴇɴᴛᴇ ᴅᴇsᴄᴀʟɪfɪᴄᴀᴅᴏs). ɴᴏsᴏᴛʀᴏs (ʟᴏs ᴏʀɢᴀɴɪᴢᴀᴅᴏʀᴇs), ʟᴏs ᴇsᴛᴀʀᴇᴍᴏs ᴇsᴩᴇʀᴀɴᴅᴏ ᴇɴ ʟᴀ ᴩᴜᴇʀᴛᴀ sᴜʀ
¿ᴇsᴛás ᴅɪsᴩᴜᴇsᴛᴏ ᴀ ᴅᴇᴍᴏsᴛʀᴀʀ ᴛᴜ ᴠᴀʟᴏʀ, ᴏ ᴩʀᴇfᴇʀɪʀás ᴩᴇʀᴍᴀɴᴇᴄᴇʀ ᴄᴏʙᴀʀᴅᴇᴍᴇɴᴛᴇ ᴇɴ ᴇʟ ɪɴᴛᴇʀɪᴏʀ ᴅᴇ ᴛᴜ ʜᴏɢᴀʀ sᴏʟᴏ ᴩᴏʀqᴜᴇ ɴᴏ ᴅᴇsᴇᴀs ᴍᴏᴊᴀʀᴛᴇ ʟᴏs ᴩᴀɴᴛᴀʟᴏɴᴇs?
¡sᴇʀá ᴍᴜy ᴅɪᴠᴇʀᴛɪᴅᴏ! ¡ᴇsᴛᴀᴍᴏs sᴇɢᴜʀᴏs ᴅᴇ qᴜᴇ ɴᴏ sᴇ ᴀʀʀᴇᴩᴇɴᴛɪʀáɴ!
Y lo probable sería que algunos picarían, otros acudirían por mera curiosidad, y otros... tendrían sus motivos personales para hacerlo.
ℰl clima se presentaba gélido, con vientos fuertes que hacían crujir las ramas de los árboles y eran capaces de helar a cualquiera hasta los huesos. Las luces de los faroles iluminaban el sitio tenuemente, provocando que sombras alargadas se dibujaran sobre el suelo, capaces de engañar los sentidos de los osados a enfrentar dicha esituación. El más profundo silencio reinaba en las calles ante la ausencia casi completa de transeúntes en aquellos largos y estrechos caminos nipones que conducían hasta el punto más sagrado de la ciudad: el cementerio.
La entrada norte del lugar estaba decorada con carteles que recitaban frases como: «¡Bienvenidos!», «Esta prueba de valor está hecha sólo para aquellos más osados», y «Punto de partida», resaltando únicamente gracias a marcadores naranja que relucían en la oscuridad.
Todo parecía estar listo para dar inicio.
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Nota: No es obligatorio que respondan a este post, pero si desean emplearlo como introducción para el suyo, ¡Adelante!