— ¡Liam! ¡Danielle! ¿Quieren darse prisa y bajar ahora? —su padrastro grita desde el pie de las escaleras, Danielle en su habitación cierra el álbum de fotografías, se coloca el abrigo y sale sin ninguna prisa, Liam la imita, dándole una inexpresiva mirada cuando se encuentran de frente. Ella quiere hablar, pero antes de poder abrir si quiera la boca, su hermano ésta descendiendo a trote las escaleras. Un suspiró cansado abandona sus labios. Y es que apenas el día anterior han vuelto a discutir, Danielle ya ha perdido la cuenta de sus peleas por su primo Scorpius y la tonta idea de preferirlo a él sobre su propio hermano. ¿Cuándo entenderá Liam que no existe punto de comparación?
—A su madre no le gustará que lleguemos tarde... —Vladímir murmura ajustando la corbata de du hijo Sergey con dedos hábiles. La rubia no entiende porque se molesta en ello cuando puede simplemente agitar la varita y asunto arreglado— ¿Y tú corbata Liam? —inquiere el hombre mirando el cuello del interpelado. Liam se encoge simplemente de hombros antes de rodear el cuerpo de su padrastro y perderse por el pasillo que va directo a la sala de estar. Los profundos ojos azules se dirigen hasta la única chica del salón varios escalones por encima de sus cabezas de forma acusatoria— ¿Han vuelto a discutir? —.
— ¿Qué? —exclama la rubia a la defensiva— Danielle —Vladimir susurra a forma de advertencia, brazos cruzados por encima de su pecho— No eres Daphne, mucho menos mi padre para darte explicaciones —Sergey los mira temeroso de otra discusión alternativamente— Se que no lo soy, pero mientras tu madre no se encuentre en casa, soy responsable de ti y Liam, te guste o no —Dolohov gruñe en respuesta, pero no parece querer discutir esta vez, algo que sorprende a padre e hijo, quienes intercambian una mirada significativa, la cual termina por indicarle una silenciosa retirada al niño que sin rechistar sigue los pasos de su hermano mayor.
Vladimir no esta seguro de su siguiente movimiento. Hablar con una Danielle serena era quizás peor que hacerlo con la usual muchacha alterada, pues no sabías cuando atacaría y de que manera. Él lo había visto ocurrir entre madre e hija tantas veces y por Merlín que la menor solía ser tan cruel. Pero justo ahora, ahí en medio de las escaleras y con la mirada pérdida en algún punto del cuadro medieval colgado en la pared del frente, parece dispersa y su padrastro cree saber el porque.
— Danielle... —el nombre vuelve a abandonar sus labios, pero esta vez el tono autoritario ha cambiado a uno pacífico, demasiado suave y el cuál hace a la susodicha mirarle como si un tercer ojo le hubiese brotado de la nada— se que es un momento difícil, pero no tienes que lidiar con esto sola. No soy tu padre, lo sé y nunca he pretendido usurpar su lugar a diferencia de lo que piensas, pero amo a tu madre y te he visto crecer a ti y Liam, los aprecio, así que si un día quieres hablar solo debes pedirlo, no es como si traicinaras a Anthonin por darme una oportunidad ¿Lo sabes, verdad? —hay un incómodo momento de silencio donde la rubia no hace más que mirar al hombre. Quiere creerle; creer en ese amor que profesa hacia Daphne o el supuesto cariño que mantiene hacia ellos, pero no puede, nadie puede borrar de su cabeza la idea de Vladimir siendo el responsable del asesinato de su padre.
— ¿Por qué mejor no te metes en tus asuntos y me dejas en paz? —y ahí esta de vuelta la rubia a la defensiva mientras se deliza los últimos escalones abajo— Ahora andando, ya lo has dicho antes, a Daphne no le gustará que lleguemos tarde —su hombro golpeando intencionalmente a su padrastro al cruzarlo. Schatten suspira resignado antes de echar a andar con premura hasta el frente de su chimenea. Sus hijos aún son demasiado jovenes para aparecerse por si solos, y una aparición conjunta podría ser demasiado arriesgada, así que reparte los polvos flu equitativamente. Uno por uno desapareciendo entre las gigantes llamas verdes.
La primera cosa que Danielle hace al aparecer entre las brasas de la chimenea Malfoy, es caminar hasta Scorpius al otro lado de la sala y envolverlo fuertemente con sus brazos. Puede sentir el calor de un par de lágrimas traviesas perderse en el hueco de su cuello, mientras el cuerpo del rubio se sacude discretamente contra su pecho.
Los orbes azules observan la estancia por encima del hombro del muchacho: el retrato de la tía Astoria y una brillante urna negra luciendo hermosa rodeado de mil rosas blancas. Dolohov no puede evitar el malestar que punza en su pecho cuando visualiza a su madre apartándose de los brazos del ojeroso tío Draco solo para ser envuelta por Vladimir y sus dos hijos, el primero de ellos depositandole un delicado beso en la frente mientras Sergey aparta sus lágrimas con una mueca triste. Luce tan triste, completamente demacrada e inconsolable, y ella no sabe siquiera como acercarsele cuando le clava la acuosa mirada. Se siente la peor de las hijas cuando tira de Scorpius en dirección contraria, lejos de su familia y el insoportable aroma de las flores.
El nudo en su garganta parece desaparecer al llegar a la habitación de chico, siendo Malfoy el primero en romper el contacto entre sus manos para meterse en la cama. A ninguno de los dos le ha parecido extraño o incomodo el gesto, Danielle tiene la intención de sonreír con un recuerdo y hacérselo saber al muchacho, pero este es tan triste como ahora, que prefiere callar. No es necesario pedir permiso para tomar sitio entre las sabanas también.
— ¿Así es como se siente? —Scorpius murmura con media cara enterrada en la almohada, Dolohov apenas es capaz de escucharlo, frunce su cejo notablemente confundida, abriendo la boca para preguntar a que se refiere su primo con aquella extraña pregunta, pero lo que viene después, es como un balde de agua helada para su persona— Perder a uno de tus padres ¿Así es como se siente? —la voz de su primo se quiebra cuando repite la pregunta y agradece que él no le este mirando pues sus ojos se inundan en lagrimas y de pronto el labio inferior le tiembla con el vivido recuerdo de su padre. Así es exactamente como se siente.
Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
✓ Live Streaming✓ Interactive Chat✓ Private Shows✓ HD Quality
Anya is LIVE right now
FREE
Free to watch • No registration required • HD streaming
Estoy destruida, mi mente es una tortura. Justo anoche, aquella pesadilla ha vuelto a destrozarme los sueños, la que me hace gritar por las noches ¿Recuerdas? Creí que después de años ese sentimiento de impotencia y ahogo habría desaparecido. Dile a Daphne, que el dinero que gastado en esos psicólogos muggles recomendados, no sirvieron para nada. O tal vez su cura solo era temporal y olvidaron de comunicárselo.
No quisiera que leyeras esto porque es demasiado traumante y solo eres un niño, pero realmente necesito desahogarme con alguien que quiera escucharme y tú eres ese alguien. Seguramente tus padres me mataran cuando se enteren de esta carta. Recuerdo haber hecho un trato con ellos en algún punto donde me encontraba demasiado vulnerable, pero es hora de que comprendas un poco de mi antipática personalidad. Sospecho que le has preguntado a mi hermanito sobre mí, aunque no creo que recuerde mucho.
El sueño comienza con lluvia ¿Irónico, no? Como toda una película de terror. No hay nada antes que eso, solo se, que ni mamá y Liam nos acompañaban ese momento y lo agradezco ¿sabes? Hubiese sido más que devastador para ellos. Volvíamos del Ministerio, era demasiado tarde, quizás pasadas de la media noche, solía acompañar a Anthonin, mi padre, todos los fines de semana, era nuestro pasatiempo “favorito” por así decirlo. Las calles estaban extrañamente desiertas, pero ninguno sospecho lo que se aproximaba, no deseamos darle importancia. Siempre utilizábamos el mismo camino para ir en busca del automóvil. Papá me contaba sobre un nuevo decreto educativo que tendría Hogwarts. Se veía tan extasiado hablando de su trabajo y aunque yo, era pequeña y no comprendía la mayoría de sus palabras rebuscadas, le sonreía y pedía que me contara mucho más solo para verlo de tal manera. A la siguiente esquina, una sombra nos hizo frenarnos rápidamente. Cuando hablo, ni siquiera nos mostró la cara. ¿Sabes? Creo que Anthonin lo conocía, pero no quiso responder cuando lo pregunte, aterrada tomada a su mano tras su espalda. Su charla fue muy rápida, pero ni siquiera la recuerdo, al parecer, estaba demasiado ocupada curioseándole cada movimiento al encapuchado.
Anthonin me pidió que corriera de regreso y me dio un empujón que me hizo caer de boca. No era su intención, solo trataba de protegerme y yo, había sido demasiado torpe. El hechizo fue lanzado, una brillante luz azul que logro cegarme. Después del primero, no volvieron a parar. Trate de arrastrarme fuera del alcance de ambos, pero nunca imagine que más casacas negras habían venido con el villano. Me tomaron con fuerza y obligaron a presenciar absolutamente todo. Lo torturaron, lo torturaron hasta que dejo de respirar. Sus gritos, desgarradores y agobiantes, a diferencia de los míos, ahogados por el nudo en la garganta, son el ultimo recuerdo que guardo de él. Su traje gris cubierto de sangre y su mirada aterrada en mí.
“Tiene lo que se merece” Susurraron y se marcharon sin siquiera otorgarme una mirada. Me dolía la garganta de tanto gritar y las fuerzas habían desaparecido de mi cuerpo, tuve que arrastrarme en pies y manos, sobre la sangre, para llegar a él. Si hubieras visto lo mismo que yo me entenderías, o quizás no.
Un dia, en sesión con el psicólogo, me menciono que yo debía ser una de las personas mas fuertes que hubiese conocido en su vida. Que cualquier otro se habría vuelto depresivo y hasta loco. Yo creo que solo exageraba para hacerme sentir mejor, porque realmente estaba muriendo en vida. ¡Por Merlín! ¡Había visto morir a mi padre! ¿Quién diablos podría ser lo suficientemente fuerte para ello?
Llore sobre su cuerpo hasta que me quede seca, con los rayos de luz apareciendo, al igual que las personas a mi alrededor, demasiado alarmadas como para hacer algo.
“Pobre niña, ¡Aléjenla de ahí!” grito alguien y yo no fui capaz de negarme. Me elevaron en brazos y me sacaron de ahí. No volví a derramar lagrima, ni siquiera cuando Daphne llego a mi echa un mar de llanto, abrazándome, plantándome de besos y sacudiendo mis hombros para que yo abriera la boca. Desde aquel día, durante los preparativos del funeral, el tiempo pareció ir mucho más despacio y mi humor, de mal en peor.
Ni siquiera sé cómo empezar esta carta. Nunca nos hemos comunicado de tal manera y de ninguna otra que no sean gritos, pero… empezare con: Hola Daphne. No pidas que te diga mamá, porque no lo hare. Lo siento.
Sé que esto te sorprenderá de sobre manera y más la rapidez con la que llegara a tus manos. “¡Danielle! No llevas ni 24 horas lejos, pero me alegra saber que te hago falta”, casi te escucho pronunciar aquello en tu cabeza tan despampanante. Y sabes que, no me importa. Estoy demasiado feliz como para colocarte los ojos en blanco si quiera; ¡Eh quedado en Slytherin! ¡En la misma casa que tú y papá pertenecieron! Las mazmorras son asombrosamente tenebrosas y me gusta, sus tonalidades no son para nada tristes, es solo que la gente no ve lo que estas desean transmitir; progreso, actitud, firmeza y crecimiento. Sobre todo siento equilibrio y armonía. Tal vez creas que estoy loca pero así es.
No tengo miedo de iniciar, es más, estoy que me muero de ansias por aprender todo eso que papá no tuvo oportunidad de mostrarme. Sé que hizo lo que pudo, aunque no todo lo que deseó. Ignora esto último y mejor hablemos del bárbaro de mi hermanito ¿Cómo está? Seguramente odiándome porque soy un año mayor y ya puedo disfrutar del castillo y el no ¿verdad? Pues dile que yo disfrutare por él, mientras se pudre de aburrimiento con Sergey allá en casa. Esta pregunta sonara extraña y sé que me arrepentiré pero ¿Él también está bien? Y no pongas esa cara, si, lo creas o no me preocupo por él, lo admití, ahora se feliz y no me lo restriegues, no lo soportaría. Cuídalo, a ambos, pero trata que Sey no se lastime siendo tan torpe, por favor. Suficientes traumas tiene el chico.
Espero poder mandar otra carta pronto y hablarte sobre mis profesores y clases, seguro estarás encantada con ello. Prometo ir bien en los estudios, pero no diré nada sobre mi comportamiento, si te mandan a llamar, ya sabes porque. Suerte en el trabajo.