idesofindie
A pasos torpes, cansados, y con una botella vacía de cerveza en una de sus manos, Kyle se encaminó hacia la casa de Ashley. Después de todo, no se encontraba lejos de la misma, ya que se había ido a embriagar en un bar cercano. Ni siquiera se molestó en contestarle a la castaña por última vez, él simplemente iría. No tardó demasiado en llegar, o por lo menos eso creyó él. Buscó su celular para fijarse la hora, pero cuando lo hizo, simplemente no pudo verlo con claridad. Estaba molesto consigo mismo por encontrarse en esas condiciones, pero culpaba a Ashley, por haberle roto el corazón. Sí, era un jodido dramático, pero era cierto. Él la quería, y ella lo había dejado sin siquiera decirle nada, sin darle una mínima explicación. Al llegar, notó que la luz de la habitación de su chica estaba encendida, probablemente estaría allí, y despierta.
Por esa razón, comenzó a gritar. —¡Ashley! ¡Ashley! ¡Sé que me escuchas, aquí estoy! —. Sí, probablemente si alguien lo escuchaba lo tomaría de loco, o podrían llamar a la policía, o la chica le lanzaría un zapato por la cabeza. Pero le daba igual.















