Cuando desesperes, no esperes, pues lo esperado lo inesperado, y lo anhelado, a veces, se aleja, mas alla de lo imaginado.
En momentos de afán y desconsuelo, no aguardes con anhelo ciego, pues lo que anhelas puede ser esquivo, como un sueño incierto en el juego.
A veces, lo que anhelamos con fuerza, se escapa entre nuestros dedos, mientras lo inesperado emerge, cual estela brillante en el cielo.
Acepta lo impredecible de la vida, y libera las expectativas, pues lo que esperas puede sorprenderte, en formas que son más significativas.
Así que, cuando estés abrumado, no te aferres a lo esperado, permite que lo inesperado suceda, y descubre un nuevo sentido, renovado.