🐾 “Yo las cuido desde arriba”
Hola… soy Sabri. La gatita chiquita, la suave, la que siempre duerme hecha un bollito. Hoy quiero contarles mi historia con mi vocecita de ronroneo.
Todo empezó con algo que parecía una pavada. Comí mi comida… y la vomité. A los minutos, otra vez. Mamá me limpió la boquita y dijo:
“Vamos a ver a Ceci, bebé.”
Ceci me revisó con cariño, me dio algo para las náuseas y nos mandó a hacer placas. En esas placas se veía algo raro, como una sombra grande empujando mi pecho. Ahí mamá ya tenía los ojos brillosos.
Salimos directo a la guardia. Yo respiraba cortito, como si adentro mío hubiera una piedrita que no me dejaba expandir los pulmoncitos. Y ahí apareció Flor.
Flor me atendió rápido, suave, como si yo fuera de cristal. Me pusieron una agujita, me dormí un ratito… Y cuando desperté, podía respirar un poquito mejor. Ese “poquito” fue enorme para mí.
Flor se volvió mi oncóloga, la persona que me acompaña ahora, y la que dijo las palabras que mamá y mami necesitaban escuchar:
“Hoy no es el momento.”
Porque ellas tenían miedo. Mucho. Ese miedo que huele a amor del profundo.
Flor explicó que tengo ViLeF, la leucemia felina. Un virus que se esconde, que a veces engaña los test, que debilita el cuerpo sin avisar. Y ese virus ayudó a que creciera mi linfoma mediastínico, esa masa que me aprieta por dentro y a veces no me deja comer ni respirar bien.
Pero ahora tengo mi tratamiento: quimioterapia y prednisona. A veces me cansa, pero ¿sabés qué? Me está dando días. Días que yo quiero vivir.
Y quiero contarles algo más. Una cosa muy mía. Un secreto de gatita chiquita:
Yo duermo arriba de las cabezas de mis mamás.
Siempre. Desde antes de estar enferma. Me acuesto ahí, despacito, como una coronita de pelo suave. Porque desde arriba puedo verlas, puedo vigilarlas, puedo calmarlas.
Yo sé que ellas creen que lo hago porque me gusta el calor… y sí, un poquito sí. Pero la verdad es que: es mi forma de cuidarlas.
De que no se sientan solas. De escuchar su respiración para saber que están bien. De decirles, sin palabras, que mientras yo esté ahí arriba… nada malo va a pasar.
Mamá me dijo un día que tal vez pronto tendría que irme a dormir con los gatitos del cielo. Yo la escuché. La entendí. Y me acurruqué aún más fuerte sobre su cabeza para que no tuviera miedo.
Pero Flor dijo que hoy no es el momento. Y yo creo en ella. Creo en mis mamás. Creo en mi cuerpito que todavía quiere quedarse.
Así que acá estoy. Chiquita, flaquita, peleando, amando, respirando como puedo. Y cuidándolas desde arriba, como una guardiana suave de la noche.
Yo soy Sabri. Y mientras tenga días… voy a quedarme acá, durmiendo sobre sus cabezas, para asegurarme de que mis mamás nunca se sientan solas. 🐾💛















