"Video Girl Len"
Katsura puede presumir de un dibujo espléndido, cuidadísimo y que convierte cada viñeta en una ilustración con luz propia. Sin embargo, sus historias, aunque buenas, contadas veces están a la altura. En Video Girl Len dibujo y guion están en plena forma en una historia sin vueltas de tuerca, sentido del humor y, como manda la casa, mucha chica guapa.
Video Girl Len viene a ser una especie de secuela de su célebre obra Video Girl Ai. Si bien, ninguno de sus personajes anteriores repite en la trama (salvo apariciones estelares irrelevantes en la historia) sino que el autor repite el concepto video girl.
¿Qué es una VideoGirl? Una videogirl es una chica, de buen ver, que saldrá de la pantalla de tu televisor dispuesta a complacerte cuándo en un vídeo reproduces un vhs de la sección de adultos del Gokuraku, un vídeoclub que regenta un amable viejecito y que sólo se aparece a gente de buen corazón. Ni que decir tiene de que, a día de hoy, la ciencia aún no ha dado el gran salto por estos derroteros y la idea aún es pura ficción (¡Por ahora!).
En Video Girl Len son Hiromu y Toshiki los afortunados jovenzuelos que acceden al particular videoclub decidiéndose por hacerse con la película “Enamorémonos”. De este vhs saldrá Len, una video girl aniñada y muy divertida que se quedará con ellos hasta que consigan enamorarse (y este amor sea correspondido). La misión de Len no es tan fácil cómo puede parecer, Hiromu bebe los vientos por Reiko Shirakawa, una muchacha sobre la que circula el rumor de que se baja las bragas a la primera de cambio, y Toshiki está tan preocupado de que su amigo no sufra que descuida sus propios sentimientos.
Es una historia cortita, divertida y con ese puntillo erótico que sazona todas las obras del maestro Katsura. En España fue reeditada hace unos añitos en un solo tomo que podrás encontrar fácilmente en cualquier librería especializada.
Sería bonito y divertido que Katsura se animase a seguir con más historias de videogirls pero la cosa se queda aquí. Ojalá algún día vuelva a ellas y, sobre todo, ojalá algún día crucemos la calle y se nos aparezca el Gokuraku que, supongo que a estas alturas, ya habrá incluído también algún videoboy en su catálogo.
Por Pablo Carreiro














