"Yo, antorcha sin destino, no supe más que iluminar los restos de lo que alguna vez fue tu rastro. AllĂ, entre el humo y la ceniza, entendĂ que mis palabras no eran más que ecos de todo lo que alguna vez sentĂ. Quizá no ahora, quizá en otra vida, en otro tiempo, si acaso decides hablarme, cuidarĂ© mis palabras como quien carga algo frágil entre las manos. Solo te pedirĂ© que las tuyas sean justas, que hablen como late tu corazĂłn. Porque si me dices 'no', yo me sentarĂ© bajo ese 'no' como quien acepta la noche. Si me dices que llueve, me mojarĂ© en tu lluvia. Y si me dices 'amor', amarĂ© en tu nombre, sin condiciones. He aprendido a escucharte, no desde el anhelo, sino desde la verdad."












