Fuego
Si del tacto nació la lluvia otro día martes por la mañana, solo he de comprender que lo que esta mal se encuentra en el interior, no de nosotros, sino del destino mismo, mirando fijo a los ojos del corazón le dijo basta, basta de llover, basta de tocar, basta de ignorar.
Tocó los vacíos con los ojos mismos, suponiendo que mañanas se avecinan dentro de las pupilas refunfuñantes del que hacer, de lo que queda pendiente, de tí no de mí, no me mires a mí.
Cinco mil doscientos dieciséis veces bebí de tu boca, en mañanas tardías o en tardes continuas, bebiendo de la flor, del elixir, del néctar, agotando tu fuente de vida.
Ahora que estas extinta solo sigues viviendo por el sonido de mi voz, que cuando estoy dormido sin querer repito, lo que te mató y te vuelve a matar, la maldición de la que no podrás escapar, soportar un día más, correr ni librar.
Cuatro de tres, me debes dos, que sin uno que cobrar se multiplican, ahora explícame como fue que llegué aquí...
No todo estuvo escrito, no todo fue como lo preví, solo me dejé llevar como el viento dentro de las tarde de té que nunca serví, que ahora sirve otro, espero con la misma experticie de mi ser, que nunca buscó el odio, la veleidad, sino la conexión con lo que no ven los ojos.
...prófugo de mi ser y de mis pensamientos...
















