HOSTIAS CÓMO SUBEN
Bien, no suelo aparecer por aquí. Solo lo hago cuando algo me enfada o me frustra de verdad (ya no lo hace todo, un gran avance desde la adolescencia). Pero bueno, empecemos por lo fácil; He estado dos meses y medio de Erasmus en Cracovia y se me ha roto el portátil. Esto ha sido lo fácil (no lo económico) de este veranito loco. Fiestas, convivir con tres personajazos (la cuarta soy yo) e intentar sobrevivir en una empresa basura llamada E-R-Y-N-E-K donde el jefe podría ser perfectamente un acrónimo de naz*.
Lo que no me esperaba al volver era el show en pausa que había dejado en junio en mi amada patria próximamente republicana. Hace un año que estudio Animación 3D e Informática, clase formada por seis chicas y veintitantos chicos. Una de ellas, bastante guapa, llamó la atención de toda la panda de pajeros habidos y por haber del curso. Llamó tanto la atención que nada más dejarlo con su novio en un momento turbulento ya los tenía detrás pidiendo calderilla. Con todas estas circunstancias, yo acabé haciéndome amiga de ella porque congeniamos bastante bien. Esta chica se hizo amiga de dos chicos más, los llamaremos A y B. A empezó a salir con ella en secreto en Enero sin decírselo a nadie pero con B imaginándose el panorama. Cuando esta chica y A tuvieron un conflicto a finales de primavera, B intentó aprovecharse de esta situación y hacer lo que todo ser humano básico, bueno y de corazón puro hace; Aprovecharse de la novia de su amigo y, por ende, aprovecharse del bajonazo de su amiga. Tiro que le salió por la culata cuando ella se negó a salir con él y acabó de nuevo con el otro. Tiro que nos saldría después por la culata a los demás cuando, los chicos viendo que no podían ligarse a la chica y que chico B tenía un chalé, decidieron ponerse de lado del último. Total, que esto ha acabado con un exilio del Discord académico para los que nos seguimos hablando con la chica y A. Yo decidí no comunicarme con esta panda de gorilas cuando decidieron, en grupo, hacerle bullying a un chico con autismo. Pero esa es otra historia que me da más rabia aún.
Me siento como cuando me presenté el primer día de Universidad y un chico catapultó una bolita de papel a la profesora de estadística. ¡Estoy rodeada de personas con dos dedos de frente! dos dedos metidos en el culo y mal, pero oye, dos dedos.
¡Y tengo que trabajar con esta gente! ¡QUE SON VEINTEAÑEROS rancios! Lo único bueno es que son clases de tarde. Por las mañanas todo me da pereza y por las tardes todo me la sopla. Pero siento que estoy a años luz de esta gente y yo ganando en goleada. No si es porque dedican el día a hacerse una gayola y jugar al Fortnite pero me sirve poco de excusa, más si hay profesores detrás que también piensan igual que nosotros.











