Deja de poner tu vida en 1.5x
Oye, sé cómo te sientes. Te aburre esperar, quieres que todo pase YA. Es normal. Pero como la vida no tiene botón para acelerar, nos desquitamos con cosas que sí podemos controlar:
Comer en 5 minutos porque "hay cosas más importantes".
Escuchar audios de amigos en 1.5x (porque, honestamente, nadie necesita 3 minutos para decir "jaja, ok").
Poner los videos de YouTube en velocidad turbo porque "¡quién tiene tiempo para esto!"
Buscar spoilers porque "para qué ver 10 capítulos si puedo saber cómo termina en 10 segundos".
Hasta aquí, todo bien. Lo entiendo. De vez en cuando, acelerar está bien.
El problema viene cuando vives así TODO el tiempo.
Empiezas a pensar que si algo no pasa rápido, no vale la pena. Y adivina qué: la vida no funciona así. Ni debe hacerlo.
Déjame contarte una historia que ilustra esto perfectamente. Es real, yo soy la prota.
Era el año 2020. Plena pandemia.
Yo estaba aburrida, encerrada, y con demasiadas ganas de sentir que "estaba haciendo algo útil". Antes de entrar a la universidad, me lancé a tomar cursos online en una plataforma súper famosa; tenían una promo de un curso gratis al día.
Duraban entre 2 y 6 horas y eran de temas variados. Lo que en un principio era genial, se transformó en una tortura porque pasé de "qué interesante" a "¿cuántos cursos puedo meterme en una semana sin que mi cerebro explote?"
La respuesta: demasiados.
Llegué a tomar 4 cursos por semana. Terminé uno, y en lugar de disfrutar lo aprendido, ya estaba dándole "play" al siguiente. Mi cerebro no procesaba nada, pero mi ego decía: "¡Vamos, más! ¡Tú puedes!"
Primero vinieron las señales de alarma: fiebre, dolores de cabeza. ¿Y qué hice?
Ignorarlas. Porque obviamente era culpa de "estar encerrada en pandemia".
Al segundo mes, todo valió cheetos. Solo de pensar en otro curso, se me quitaban las ganas de todo y me entraba un gran cansancio.
Pasé de tomar 16 cursos al mes a apenas 1...y a duras penas.
Hoy en día, todavía no puedo ver cursos en video sin sentir cierto rechazo. Me cuesta terminarlos. Aunque sigo amando el aprender y me sigo esforzando por no quedarme anclada a mis malas experiencias.
De toda esta odisea me quedo con lo siguiente: no soy un robot, no tengo porqué forzar a mi cerebro y a lo que está a mi alrededor a ir más rápido.
Como diría Paloma Faith, "Sometimes life can taste so sweet when you slow it down".
Así que bájale dos rayitas. Tu vida no es un video que puedes adelantar. Es mejor vivirla en tiempo real.