En medio de una mudanza, el joven Sehun; necio a aceptar el cambio de ciudad, queda atrapado en un mundo mágico en el que cuesta conseguir las cosas, y en el que se tiene que luchar por lo que crees y por lo que amas. Sus padres no están ahí para ayudarle a sobrevivir y el peligro de desaparecer lo obliga a tomar un trabajo bajo el mando de una gran bruja Yubaba, perdiendo con ello su nombre.
De su lado sólo está un chico llamado Haku que le ayuda lo más que puede para encontrar a sus padres, la ropa que vestía antes de terminar ahí y una carta de sus viejos amigos donde venía su nombre; el cual era importante que recordara o se quedaría de por vida a trabajar ahí, tal como le pasó a Haku.
Al ver lastimado y en problemas a su único amigo en forma de dragón, decide ayudarlo, emprendiendo el camino hacia Zeniba, la hermana de Yubaba, donde le son revelados secretos de su vida y la de Haku; a quien parecía haber conocido antes. Con los recuerdos de su amigo de vuelta, regresa a la sala de baños donde trabajaba, vence a la bruja y obtiene su libertad al igual que la de sus padres.
Cuando regresa a su mundo nota la diferencia que en medio del bosque donde se habían perdido, corre un río lleno de agua y se trataba de Kohaku, el dios del río que había conocido en el otro mundo. A partir de ese día, en la nueva ciudad donde vivía, Sehun iba todas las tardes al río para jugar en su amplitud con su amigo.













