"Echo de menos la nada que se forma entre nosotros entre cada abrazo. La eternidad inventada al rozar de nuestras almas que se despreocupaban por el tiempo y el futuro.
Porque yo me he dado cuenta que echar de menos no es fatal, siempre y cuando sepas qué extrañar. Siempre y cuando sepas que nostalgia te harå suspirar, amar y esperar con calma otro encuentro inesperado. Siempre y cuando te des cuenta que las ausencias florecidas te sirven para saber a qué cielo se estå dispuesto a zurcar y las razones de lo que se siente.
Para mĂ, echar de menos no es sinĂłnimo de tristeza, ni de oscuridad ni de dolor. Por ejemplo yo echo de menos el calor que produce tu mirada y el cobijo de tu pecho al son de tu corazĂłn. Pensar en ellos me produce poesĂa sonora y sonreĂr en silencio de la nada. Para mĂ echarte de menos no es un pozo sin fondo, ni un callejĂłn sin salida. Por quĂ© yo he aprendido a echarte de menos, a cĂłmo escoger y acariciar despacito tus recuerdos."
Un escritor de banqueta - Radamir (D. Palma LeĂłn)













