| Love Crime |
Le habían avisado que alguien esperaba por él, y que se trataba de una mujer. Más allá de eso, Hellsing no había optado por indagar pues, generalmente, las personas involucradas a sus casos de turno solían visitarlo por mayor información sobre los avances en cuanto a la investigación. Muchas veces no era sencillo lidiar con tales entrevistas, tener que ser el apoyo para una madre desconsolada que ha perdido un hijo en circunstancias horrorosas, a un esposo. O cualquier ser querido sin importar el lazo sanguíneo, nunca sería fácil de digerir. Por ello y mayoritariamente, solía ser su compañero James quién se ocupaba de dar apoyo moral, siendo de los dos, el mejor capacitado. Al menos era lo que Alec asumía. Sin embargo, aquella tarde, James la había solicitado libre.
Sin mayor espera, Hellsing abandonó de su escritorio con una carpeta de color sobrio en mano y se encaminó por el pasillo rodeado de ventanas que separaban varias oficinas hasta la recepción. No vestía su saco, pero su aspecto no dejaba de ser formal de pies a cabeza. En cuanto dobló hacía la izquierda, una sensación familiar pero avasalladora le embargó, crispando incluso su espalda.
Alec se detuvo y sus ojos descansaron en la cabellera rubia que le daba la espalda. No importaba cuánto tiempo transcurriera, ella siempre terminaba brillando como el sol cada vez que se cruzaba en su camino.
Una muy sutil risilla brotó de sus labios, consciente que las ironías de la vida siempre habían sabido castigarle.
El oficial al otro lado del mesón de recepción le hizo un gesto con su diestra para indicarle a la mujer, Hellsing por su parte le respondió con un asentimiento de cabeza y volvió sus ojos a la fémina.
“No imaginé que nuestros caminos volverían a cruzarse”. Mintió con cierto descaro al tenerla ya de frente, pero sin culpa. Aunque al menos él, sí había mantenido cierta distancia hacía ella desde el último encuentro. Claro, a su modo. ( @this-sidewalks )
















