Ahí estaba yo ansiosa de tenerle entre mis suspiros y los labios, de entregarle mi amor y deseo, de enredarme sus sueños y las piernas, de tocarle el corazón y el rostro, de acariciarle el alma y la espalda, de abrazarle los miedos y el placer, de besarle la boca y la tersura de la piel...
Coqueta, juguetona, traviesa, siendo angel y diablo, esperaba llevarte al cielo y después calcinarnos en el infierno.
Leregi Renga










