Sueños... para los adentros de tus latidos, para el rosario que como una cadena de huesos, cuenta a cuenta, pasa por tus dedos, acariciando cada nombre con la resurrección de tu aliento. Alcanzas la gloria al final de cada epÃteto. Suspiras al cielo y clavas tu cuerpo en la tierra. Osario, tributo de carne, de almas al viento enzarzadas sin lamentos. Yaces... Ya sin ojos. Ya sin verbo. Ya sin alma... Ya... Sueño eterno en el nombre de los mil nombres. Tasbith para los inmortales.
©ɱağa
















