Sobre este nuevo vicio.
Les dejo el texto que compartí ayer en la muestra del taller. Un hermoso encuentro como cierre de semestre compartido con la belleza de Mariana y un montón de personas con sed de lápiz y papel, sed de apertura sin frenos de alma y ganas de hacerse cargo de su ser. Así decía y leía cuidando de no tartamudear: Escribir sobre escribir o una confesión?, esa es la consigna del día de hoy, otro viernes de invierno con el Sol entrando por la ventana en el taller, juntas, improvisando, fluyendo, siendo. Entonces.. Dale, pensá cuál vas a elegir... Sobre escribir o confesar? Y escribir no es confesarse?, bueno, si, en mi caso lo es. Entonces.. Pienso si me queda alguna confesión por hacer. Desde que empecé mi gran revolución fue tal la liberación que ya no tuve miedo a contar nada. Con las palabras que son. Ya no tuve miedo a pronunciar la palabra "gorda". Aunque... aún me cuesta pronunciar la palabra "flaca". Porque... Eso?, yo?. Escribir, contar, ponerlo en palabras, definitivamente me salva, es hacer consciente lo que ya no quiero que pase desapercibido, para no hacerme la boluda como hice durante tanto tiempo. Y eso es escribir para mí, es confesar, confesarLES y confesarME quien soy y quien quiero ser, a quien quiero construir. Seguro me quedan muchas confesiones por escribir, me queda mucho aún de qué hacerme cargo, mucho por afrontar aún. Mucho que contarles y contarme. Somos seres de cambio, de evolución, le damos el "Check!" a un ítem de la lista y se desencadenan tres pendientes más. Entonces no sé si voy a parar de confesar, de escribir. Solo lo voy a hacer el día que decida hacerme la boluda de nuevo y dejar de hacerme cargo de mi sentir. Y ese día me vas a ir a buscar Mariana, ok?! Por qué resulta que ya no quiero parar de confesarme, de escribir. De confesarles... DE INSISTIR.











