by. holly
                 
    
Una tarde entera practicando y los frutos empezaban a evidenciarse ahora que el espejo les devolvĂa el reflejo de una sincronizaciĂłn casi perfecta, al igual que el golpe sordo de sus pies aterrizando en el piso al unĂsono. Era una costumbre ya el meterse en la sala de prácticas de EXO y tener al bailarĂn del grupo enseñándole las coreografĂas prĂłximas a presentarse, pero era diferente en esos instantes, pues no lo estaba disfrutando del todo. No habĂan tenido descansos y por el ardor en sus muslos, sabĂa que en cualquier momento sucumbirĂa ante el cansancio, más JongIn no se encontraba de buen humor y parecĂa no notar su fatiga. Ni la propia.
  
Un tropezĂłn de parte del más alto bastĂł para que Seulgi se detuviera y soltara un suspiro, acercándose al equipo de sonido para apagarlo y tomar del costado del mismo, una botella de agua, que seguidamente lanzĂł a manos del moreno. Le vio atraparla y acostarse sobre el piso, llevando consigo un botellĂn y situándose a su lado.
  
—¿Ahora me dirás qué sucede, o esperarás a lesionarte para soltarlo?
  
Se cruzĂł de piernas, bebiendo de su botellĂn, y JongIn empezĂł su relato. Uno que, de conocer previamente el contenido, probablemente no habrĂa preguntado desde un principio; SooJung, por supuesto. SooJung y otra discusiĂłn de enamorados por cosas que no comprendĂa. InspirĂł con profundidad, rogándole a su paciencia el no fallarle ahora y le permitiĂł a su amigo abrir su corazĂłn, mientras el suyo morĂa palabra tras palabra. DolĂa escucharle nombrar a otra chica con tanto cariño, sentirse desplazada y lo que es peor, no encontrar siquiera chance de comparaciĂłn. DolĂa más saber que le estaban haciendo daño, pues de encontrarse en su situaciĂłn, JongIn no pasarĂa por ningĂşn momento triste, jamás.
  
—Detente, por favor. —Y la frase abandonĂł sus labios mucho antes de que pudiera morderse el inferior y detener el vĂłmito verbal, cerrando los ojos en el acto pues la molestia empezaba a dispararse en sus venas y contenerse se volvĂa cada vez más difĂcil. Reprimir tanta frustraciĂłn estaba a punto de pasarle factura aunque no fuese consciente en ese instante—. JongIn-ah, eres un tonto. SĂ, y uno muy grande además. Llevas… meses enteros, y los he contado, rabiando por lo mismo. Me enoja, no sabes cuánto, que estĂ©s tan empecinado en ella, tan distante… tan ciego que no ves más allá de SooJung.
  
Se detuvo de pronto al darse cuenta de lo que habĂa dicho, percibiendo un calor violento agolparse en sus mejillas y como toda medida para ocultarlo, abrazĂł sus piernas y posĂł la frente en sus rodillas, ocultando su rostro de ese modo. La timidez, la vergĂĽenza, el reproche a sĂ misma. ÂżCĂłmo es que se le habĂa escapado semejante cosa? Esperaba que el contrario no retomase la conversaciĂłn tirando de aquel hilo, porque el golpeteo errático en su pecho le impedirĂa guardarse lo que tan recelosamente ha ocultado por años ya. Y la sola idea de abrirse en ese punto le aterraba.
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Llevaba horas practicando una de las nuevas coreografĂas que le habĂan enseñado hace unos cuántos dĂas atrás. Su mirada estaba fija en el gran espejo que cubrĂa toda la pared observando cada movimiento que hacĂa sin embargo su mente no se encontraba del todo presente en lo que hacĂa y eso se veĂa reflejado en los repetidos errores que cometĂa al realizar el baile. En ese momento no era importante el cansancio que sentĂa o el dolor de la gran parte de sus mĂşsculos, lo Ăşnico que querĂa era que ese estĂşpido baile saliera como debĂa ser.
 
Al girar, uno de sus pies se entrelazĂł con el otro provocando que casi cayera al piso de no ser porque mantuvo el equilibrio. Demonios que nada le salĂa bien, parecĂa nunca ser suficiente y en realidad ya estaba harto, pero bien sabĂa que no sĂłlo se referĂa al baile. La mĂşsica se detuvo, parĂł en seco mientras trataba de controlar su agitada respiraciĂłn mientras dirigĂa su mirada hacia el equipo de sonido dĂłnde SeulGi se encontraba. Hasta ese momento ni siquiera se acordaba que ella estaba con Ă©l y es que tenĂa tantas cosas en la cabeza que podrĂa decir no sabĂa ni quĂ© dĂa de la semana era.
 
AtrapĂł entre sus manos la botella de agua que su amiga le ofrecĂa para asĂ tomar un gran sorbo de esta, recostándose despuĂ©s en el piso de la sala de prácticas sintiendo todo el cansancio del mundo. En ese instante escuchĂł la voz femenina cuestionarle sobre lo que le sucedĂa, rodĂł los ojos suspirando pesado comenzando a decirle todo lo que traĂa encima.
 
—Es que no entiendo quĂ© cosa hago mal, Âżsabes? —ComenzĂł diciendo con un claro tono de frustraciĂłn en su voz. —SooJung se enojĂł conmigo otra vez y nunca me dice el porquĂ© de las cosas. SĂ© que no puedo estar al pendiente de todo por la agenda y esas cosas, pero aun asĂ siempre procuro enviarle un mensaje o hablarle por telĂ©fono. —Y entonces se incorporĂł aunque mirando al suelo mientras jugaba con la botella. —Ella me dice que entiende, pero al dĂa siguiente se enoja conmigo. Yo la amo pero hay veces en las que no sé… —Más no pudo terminar la frase ya que fue interrumpido por la voz contraria. Esta vez fijĂł su mirada en la de su acompañante, escuchaba todo lo que SeulGi decĂa totalmente sorprendido asĂ como extrañado; lo que le faltaba, que ella tambiĂ©n se enojase, sin embargo, fueron sus Ăşltimas palabras las que le dejaron totalmente confundido.
 
—¿Qué…? —Fue lo primero que atinĂł a decir al momento en que terminĂł de hablar, más no comprendĂa exactamente el por quĂ© se lo habĂa dicho. ÂżNo ver más allá de SooJung? ÂżQuĂ© le estaba tratando de decir? Esperaba que dijese algo más pero nada, ni una sola palabra más provino de la contraria. No iba a quedarse con la duda asĂ que no tardĂł en preguntar de nuevo. —¿QuĂ© significa eso? Se supone que el molesto era yo y ahora eres la que está molesta. ÂżQuĂ© está pasando, SeulGi-yah? —El moreno Necesitaba una explicaciĂłn porque en realidad no comprendĂa nada en lo absoluto.
Por supuesto, las cosas no irĂan como ella querĂa. A pesar de haber deseado con todo el corazĂłn que JongIn no preguntase, lo hizo. Una de las caracterĂsticas que menos apreciaba en su mejor amigo era precisamente esa: no percibĂa el humor del ambiente y no podĂa solo mantenerse en silencio. SeulGi inspirĂł con profundidad para tratar de calmarse y aclarar sus ideas, pero lo cierto era que toda la situaciĂłn estaba llevando calor a sus mejillas de manera muy innecesaria. El rostro azorado no era algo que le permitirĂa ver al mayor.
—¿QuĂ© significa para ti el no ver más allá? —Solo despuĂ©s de hablar es que notĂł lo molesta que sonaba, mordiĂ©ndose el labio inferior una vez más para intentar desprenderse de las emociones negativas que iban amontonándose en su pecho y le producĂan, a su vez, un punzante dolor—. SooJung... SooJung no te quiere, JongIn. —Decirlo fue como clavarse ella misma una estaca en el corazĂłn, porque sabĂa que solo habĂa dos posibilidades luego de echar a andar por ese rumbo—. Los he visto juntos, más de lo que me hubiera gustado. Siempre... siempre se ve distraĂda... desinteresada. Aburrida.
TragĂł saliva, elevando su rostro solo entonces en un arranque de valor que no reconocĂa en su persona, por fin animándose a entablar conexiĂłn visual y rogando que con eso, sus palabras llegaran a JongIn, que viera la veracidad con la que hablaba.
—Llevan como seis meses juntos, lo sĂ©. La amas, lo sĂ©. La miras como si quisieras bajarle el cielo, como si fueras a poner estrellas en Ă©l solo por ella. —PercibiĂł el fuego del enojo reavivarse. Y lo denominaba enojo porque no reconocerĂa que estaba celosa, ni para sus adentros—. Pero ella no ve eso. No ve el brillo que pareces desprender a su lado, no tiene ni la más mĂnima idea de lo feliz que te hace ser capaz de hacerla sonreĂr una vez al menos. Ella no lo ve. —NegĂł con la cabeza, posando ambas de sus manos sobre sus sienes, apoyando los codos en sus rodillas a la vez, adoptando una posiciĂłn
a la defensiva sin siquiera ser consciente—. Ella no lo ve, pero yo sĂ.
GuardĂł silencio unos segundos, tragando saliva en un desesperado intento por deshacer el nudo que se le estaba formando en la garganta y midiendo la expresiĂłn del moreno, esperando que estuviera comprendiendo, que no necesitase más informaciĂłn aunque fuera a decĂrselo de todos modos, porque ya estaba cansada de ocultarlo. Harta de cargar con un peso tan grande como para seguir haciĂ©ndolo por más tiempo.
—SooJung no está enamorada de ti, pero yo sĂ, JongIn. Y eso, eres tĂş quien no lo ve.
Reclamos provenĂan de la contraria y aĂşn no sabĂa el porquĂ© de todos ellos, inclusive el nombre de su novia seguĂa saliendo en la conversaciĂłn aunque el rumbo de esta comenzaba a tornarse bastante pesada, sobre todo por las cosas que SeulGi decĂa sobre ella. El enojo que Ă©l mismo traĂa encima se estaba intensificando mientras escuchaba y es que ÂżcĂłmo se atrevĂa decirle que SooJung no lo querĂa? La sangre comenzaba a hervirle e inclusive sentĂa como su respiraciĂłn estaba siendo agitada cada vez más. Lo menos que querĂa en ese momento era tener una discusiĂłn con su mejor amiga, pero al parecer ella misma se estaba encargando de buscárselo.
 
QuerĂa decir algo, defenderse mientras apretaba sus puños con fuerza porque, ÂżquiĂ©n era ella para opinar acerca de su relaciĂłn? SĂ, se trataba de su mejor amiga, pero eso no le daba derecho alguno de hablar como si conociera a lujo de detalle lo que pasaba entre Ă©l y SooJung. A psar de todo, le era imposible decir palabra alguna puesto que la más baja continuaba hablando como si no tuviese intenciĂłn de detenerse en ningĂşn momento, se le estaba formando un gran nudo en la garganta y si no decĂa algo pronto, terminarĂa escupiendo un par de cosas que no serĂan para nada agradables de escuchar.
 
Algo que en definitiva no se esperaba fueron esas Ăşltimas palabras dichas por su amiga, “ella no lo ve, pero yo sĂ” y entonces por un momento el enojo se dispersĂł volviendo a el sentimiento de confusiĂłn a Ă©l. Nuevamente no comprendĂa, a decir verdad desde el inicio no comprendĂa de lo que se trataba todo esto y estaba comenzando a sentirse frustrado. AprovechĂł los segundos en los que el silencio reinĂł entre ambos para hacerse una idea y fue en ese momento que se fijĂł en la expresiĂłn del rostro de SeulGi. Se veĂa dolida, cansada, agotada, pero sobre todo triste y fue ahĂ donde su corazĂłn sintiĂł apretujarse hasta que nuevamente le escuchĂł hablar.
 
Todo lo que habĂa querido decir hasta el momento se le borrĂł de la mente puesto que entrĂł en un estado de shock mental debido a lo que ella le acaba de decir. Ansiaba a haber escuchado mal, que se hubiese equivocado en sus palabras, pero no, esa era la realidad del asunto. SeulGi estaba enamorada de Ă©l; por todos los cielos, su mejor amiga estaba enamorada de Ă©l. Todo encajaba, los reclamos y el que le dijera que no veĂa más allá de SooJung porque en efecto, nunca mirĂł a nadie más que no fuese ella. EstĂşpido.
 
—Yo… —ComenzĂł diciendo aunque la verdad era que no tenĂa palabras. ÂżQuĂ© demonios iba a hacer? —SeulGi, yo… —Balbuceos eran todo lo que salĂa de sus labios. Por más que lo quisiera, no podĂa corresponder a sus sentimientos, es decir, era su mejor amiga y no la veĂa de ese modo, no podĂa verla de esa forma cuando estaba tan enamorado de SooJung. —No sĂ© quĂ© decirte, perdĂłn. —Estaba siendo estĂşpido porque ella estaba sufriendo y Ă©l simplemente no sabĂa quĂ© hacer o quĂ© decir ante la situaciĂłn. Hubiera sido mejor quedarse callado, mantener el enojo para sĂ mismo y que todo hubiese seguido igual. ÂżAhora quĂ© iba a ser de ambos? —Demonios…