โโฆEl Seรฑor mostrรณ a Sor Faustina el infierno: โhoy, bajo la guรญa de un รกngel, he estado en los abismos del infierno. Es un lugar de grandes tormentos a lo largo de toda su extensiรณn espantosamente grande. Estas son las muchas penas que he visto:
la primera pena, aquella que constituye el infierno, es la pรฉrdida de Dios;
la segunda, los continuos remordimientos de conciencia;
la tercera, el conocimiento que esa situaciรณn nunca cambiarรก;
la cuarta pena es el fuego que penetra en el alma pero no la destruye; es una pena terrible: es un fuego puramente espiritual encendido por la ira de Dios;
la quinta pena es la oscuridad continua, un horrible hedor sofocante y, aunque haya oscuridad, los demonios y las almas condenadas se ven entre sรญ y ven todo el mal de los otros y el propio;
la sexta pena es la compaรฑรญa constante de Satรกn;
la sรฉptima pena es la tremenda desesperaciรณn, el odio hacia Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias.
Sepa el pecador que con el sentido con el cual peca serรก torturado por toda la eternidad.
Escribo esto por mandato de Dios para que ninguna alma se excuse diciendo que el infierno no existe, o que ninguno ha estado allรญ y que ninguno sabe cรณmo sea.
Yo, sor Faustina, por mandato de Dios he estado en los abismos del infierno con el fin de narrarlo a las almas y dar testimonio que el infierno existe. Aquello que he escrito es una pรกlida sombra de las cosas que he vistoโ.
















