@xtokyoshinjuu
La puerta de un auto se abrió y de él bajó el hombre que era mejor conocido como Mikhail, aquél escurridizo traficante que le sacaba canas verdes a la policía. Con una sonrisa entre labios, Steklov le ordenó a sus trabajadores que bajara de una vez el motivo por el cual se encontraba en ese lugar. El ruso se abrió pasó y giró la perilla misma que no hizo nada, tal y como se esperaba. Con un suspiro hizo una seña y sus trabajadores no tardaron en abrirla.
—Thomas, es de muy mala educación dejar la puerta cerrada a tus invitados —exclamó una vez que fue capaz de entrar, sus pasos eran firmes y fueron directo al living en donde se suponía que debería estar el otro, pero no. —No me digas que estabas dormido, pero qué mal anfitrión —seguía hablando mientras se paseaba por el lugar antes de finalmente recargarse en una pared.
Realmente encontraba divertido las reacciones que solía tener aquél paramédico, más cuando no podía evitar resistirse e inclusive trataba de defenderse, ese tipo de rebeldías solo alimentaban sus deseos por corromperlo hasta el final. Por un momento se olvidó de que tenía un hombre herido en medio del piso del otro.














