¿¡Qué sigue?!
Una semana de vacaciones (forzadas por mí). Una semana después de renunciar a mi trabajo.
¿Ahora dónde estás? Preguntan.
Estoy en busca de trabajo, así respondo. Mientras mis labios dibujan una sonrisa y doy un suspiro: empecé mis clases de inglés.
Conocer gente nueva, siempre ayuda y alegra. Otra vez a las 7:00 horas a la escuela.
No es tan malo no tener trabajo.
Es bueno sentarse frente al televisor, ver que ofrece el servicio de paga, escuchar la radio, saber los éxitos musicales del momento o quién ya se encuero de nuevo.
Es mejor, aún, retomar la lectura de aquellos libros abandonados. Tengo una larga lista de algunos que quiero comprar.
Otro suspiro. -¡Qué bien que aún no tengo hij@! Eso pienso mientras veo la larga fila de espera que hay una tienda de venta de uniformes escolares y disfruto un vaso de yogurt, gelatina y trigo que adquirí con 10 pesos de mi “cuantioso” finiquito.
-Estoy segura que pronto encontraré mi próxima parada – me digo.
See you later my virtual friends!!! (mi maestro dijo que el inglés se debe practicar. Ya no quiero oxidarme más)








