Día 59 - Hakone (Ryokan)
El día iba a empezar con un trayecto en tren bala (Shinkasen) desde Kyoto a Odaiba. El tren es muy puntual (creo que tiene un retraso medio de 30 segundos como mucho). Por eso, cuando vas a coger el tren lo más conveniente es que te posiciones en el andén a la altura donde va a parar tu vagón (está señalizado) y subirte justo cuando se abren las puertas.
Las guías que nos atendían estaban un poco agobiadas porque teníamos que entrar las 30 personas a través de la misma puerta en un tiempo medio de 1′ o así. No hubo tanto riesgo y nos dio tiempo incluso a sentarnos antes de que el tren continuara su marcha.
Si ya el AVE está bastante bien este es una maravilla. Lo que más me sorprendió es que es super espacioso. Y efectivamente llegamos a Odaiba a la hora prevista. La zona de Hakone - Odaiba es conocida por ser una zona volcánica, cercana al monte Fuji y está lleno de baños termales u Onsen. Nada más llegar a la estación de Odaiba nos recogió un autobús que nos llevó a un mirador para divisar el Monte más famoso de Japón.
Justo antes de empezar a subir en el teleférico hacia el mirador ya nos dijo la guía que seguramente no veríamos nada y que lo mejor era bajar al llegar si de verdad comprobábamos que no se veía nada. Inicialmente dijo que en 50% de las ocasiones se puede ver. Como para Patri y para mí era la 2ª le dijimos que tampoco lo vimos la otra vez, con lo que ese 50% no era tan cierto. Acabó reconociendo que teníamos razón. Tuvimos la suerte de que pudimos verlo un poquito mientras íbamos en el tren, pero siempre me quedaré con las ganas de verlo bien de verdad, porque en las fotos se ve espectacular.
Una vez terminamos allí nos fuimos a un paseo en un barco a lo largo del lago Ashi y después a comer en un buffet a la orilla del lago. Junto al lago hay un museo de pintura tradicional japonesa, donde para mí y la gran mayoría lo más llamativo que tenía eran las vistas que daban al lago.
Nos dijeron que la pintura tradicional japonesa se caracteriza por utilizar rocas minerales de donde se extraen los diferentes colores. Pongo una foto de los diferentes rocas y como luego guardan el polvo extraído de cada mineral como color.
Una vez acabamos la visita al museo ya nos fuimos al hotel de Hakone (Setsegetsuka creo que se llamaba), el cuál tenía un Onsen y las habitaciones eran de estilo japonés tradicional, Ryokan. Esto es, con un colchón/futon en el suelo/tatami (sin somier). La habitación es muy cuqui, pero si yas ido una vez antes, empieza a perder su encanto en la segunda.
De todos los que nos alejamos en ese hotel, creo que fui el único que "osó” bañarse en los baños. Como los de Corea, en estos hay que bañarse desnudo. Pensé en llevarme la cámara para enseñar cómo es, pero evidentemente está prohibido para preservar la intimidad de los clientes, así que aquí explico el procedimiento, que es bien sencillo.
Primero llegas a una especie de vestuario donde te desnudas y guardas tu ropa en tu cesta individual dentro de un compartimento. En tu cesta debes de haberte llevado inicialmente una toalla de tu habitación, que vas a necesitar para secarte después del baño.
Una vez estás desnudo pasas a la sala de los baños, pero primero hay que ducharse. Para eso tienes una especie de compartimentos individuales donde te sientas en un banquito y te enjabonas y enjuagas. Esto fue lo que me resultó un poco vergonzoso. Ahí en bolas, sentado en un mini-banco con un mango de ducha lavándome...
A partir de ahí ya puedes entrar en los baños. ¡Ojo! La toalla has de llevarla contigo, porque no puedes volver a los vestuarios mojado, así que lo que la gente hace es llevarla apoyada en la cabeza. Yo fui un rebelde y entré de vuelta mojado en los vestuarios a recogerla...
Los baños son piscinas muy pequeñitas, con diversas temperaturas. La temperatura media estaba en torno a los 40º. Ahí aguanté unos 10′ porque notaba que me estaba bajando la tensión. Me pasé a otro que estaba a 30º y ahí ya sí que estuve un rato largo. Para quien le de un poco de reparo, decir que aunque la gente vaya desnuda nadie mira a nadie, simplemente están allí relajándose (creo que había más de uno dormido...).
Luego volví a la habitación y ya nos fuimos a cenar todos juntos. La cena estaba compuesta por un montón de platos (Sopa miso, Sukiyaki, Sushi...). Yo acabé llenísimo, pero hubo gente que no le gustó e incluso una pareja de señores mayores ecuatorianos que ni se dignaron a bajar a cenar porque sabían que no les iba a gustar. Ahora me diréis si no tenían buena pinta los platos...
Vaya colorcito más sano tenía el atún...
De ahí ya nos fuimos a dormir, que al día siguiente nos íbamos a la gran Tokyo.
Un abrazo a todos!
PD: Como pusimos más adelante en nuestros comentarios finales sobre el viaje, este día nos parece un poco desaprovechado con la cantidad de cosas que se pueden hacer en Kyoto (bosque de bambú, bosque de las 1.000 puertas...) o en Tokyo. Para quien quiera visitar un Ryokan en un Onsen es una buena opción, pero si no está entre tus planes mejor que lo dediques a estar otro día en cualquiera de las otras dos ciudades.















