Para @seraphinnc basado en esto
Vale que habían mandado varias amenazas a su correo al igual que a sus padres, pero aquello le parecía ridículo. Casi tenía 30 años, no necesitaba una maldita niñera. Sí, el término técnico era ‘guardaspaldas’, lo que fuera, seguía siendo una niñera. No pensaba dejar que aquello se entrometiera en su vida. Se había pasado más de 8 años siendo la hija modelo que sus padres querían, primero porque su padre quería ser presidente y después porque su padre era presidente. Ahora ya era una adulta hecha y derecha y si quería salir de fiesta y emborracharse lo iba a hacer ya que cuando tenía 20 años no había podido hacerlo.
Se miró en el espejo, admirando el vestido negro ajustado en el reflejo, los tacones rojos brillando bajo la luz de la lámpara de su cuarto, y terminó de colocarse bien los rizos negros. Cogió su pintalabios favorito, a juego con los tacones, y se pintó los labios con destreza, metiendo después el pequeño objeto en su bolso. Salió de su cuarto, los tacones resonando por su amplio apartamento, y se dirigió a la puerta, sin despedirse ni dar explicaciones, esperando que dicha niñera la dejara marcharse sin decir nada aunque en el fondo sabía que iban a discutir, como siempre.











