EmpatÃa [20/11/2015]
Conozco, muy vagamente, a alguien con un profundo dilema. En realidad debe ser que todos tenemos problemas realmente importantes, pero más que cobrar relevancia el cometido, lo que me retiene es la persona. Un sujeto al que entiendo en una instancia realmente cercana, pero que me es distante sobremanera. ¿Qué sucede cuando la vida (o una misma persona) complota para ser vivida o vivir en un lugar que genera un profundo disgusto? Cuando supuestas pautas generales, mandatos me fuerzan a seguir un rumbo que me es lejano, completamente ajeno; aunque me encuentre al mismÃsimo pie del camino... Pavimentado al cien por ciento. Con rutas, canteros, boulevards y la mar en coche. Una parvada de prosélitos aguardando tu desfile, para contemplarlo (o verificar…) dos minutos y partir a la siguiente exhibición. ¿Son todos esos ojos los que pretenden una acción inmediata de tu parte? ¿Igual hay que responder? Debe ser insoportable. Con la muerte rondando todos los dÃas tan ambivalentemente próxima, mi pésame a aquellos que deben privarse de algo tan simple como el placer o el interés genuino. La vida muestra muchas opciones. Espero que un panorama tan amplio no duela demasiado.
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No te preocupes. Responder al mandato procurará un ingreso estable. Después de todo, lo esencial es la liquidez. Para cuando las viejas estructuras perezcan ya van a estar lo suficientemente incrustadas en aquellos que continúan en este mundo, asà que no hay de qué preocuparse.













