â                            Fredrik Eden Larsen, veintitrĂ©s años, estudiante de estudios cinematogrĂĄficos,  ex-pareja.Â
"No puedo creerlo, en serio ÂżestĂĄs tirando casi seis años a la basura porque tienes presentaciones? Yo tambiĂ©n las tengo, Freya, pero no por eso termino contigo. No por eso hecho a la basura todo esto. ÂżTan poco te importa? ÂżTan poco te importo?âÂ
Es el hermano del miedo en un ĂĄrbol de tres descendientes, todos hombres, madre que se vio envuelta en un cĂĄncer de mama que ha superado y un padre que aĂșn paga los estragos emocionales vividos. Una depresiĂłn que lo atacĂł en la impotencia, pastillas que aparecen en cada rincĂłn del hogar, ataques de pĂĄnico que deben ser calmados por hijos y una figura materna que ya goza de la salud que la paterna carece. Han perdido la cabeza del hogar, de una u otra forma, siendo su hermano mayor el obligado a manejar un hogar que se transforma en caos en menos de un minuto; porque no importan los momentos, las cosas suceden y se arruinan. AĂșn asĂ, la sonrisa figurĂł en su rostro, en aquellas puntiagudas facciones que se encontraban con cada uno de sus amigos, siendo la de cabellera dorada la principal propulsora de Ă©sta.Â
El amor iniciĂł bajo la inocencia: primer beso, primera vez y primer novio. Catorce años poseĂan ambos, sueños y anhelos. Fue su cable a tierra cuando la enfermedad de su madre llegĂł, el acompañante del tratamiento de la inglesa; apoyo mutuo. SĂ. Se hacĂan bien, conociĂł a su padre y el hogar anglosajĂłn, mientras ella vivĂa la realidad familiar de quien intentĂł dejarla a un lado, sin embargo, nunca lo logrĂł. Se inmiscuyĂł, al punto que hasta el dĂa de hoy es saludada por los componentes del nĂșcleo familiar, y viceversa. Novios de escuela, un romance que decaerĂa apenas la universidad llegase, un nuevo mundo abriĂ©ndose frente al joven mirar. Pero no fue eso, fue la carencia de tiempo de ella, ni siquiera una decisiĂłn reciproca. PerdiĂł eventos en conjunto, olvidĂł aniversarios bajo la presiĂłn, volvĂa a caer en el mar de inseguridades y los celos estaban consumiĂ©ndola lentamente. Las peleas habĂan cumplido su cuota, las lĂĄgrimas caĂan estrepitosas por las sonrosadas mejillas y las disculpas eran expulsadas sin real sentido. Y lo detesta, odia que siguiese intentando volver con ella, reconstruir una historia que querĂa dejar en el olvido y no importaba cuĂĄntas veces ambos lo intentaran, siempre volvĂan al otro.  Era un imĂĄn, una constante, uno que se terminĂł cuando la mano contrarĂa paseaba una nueva protagonista y entonces se destruyĂł a sĂ misma.Â
"Fuiste mi primer todo, Effy, y eso nunca nadie te lo va a quitar.â