Después de un tiempo, ellos volvieron a verse. Ella le dijo: "Aún te brillan los ojos". Él le dijo: "Aún te pones nerviosa." Y asÃ, en ese instante de reencuentro, comprendà que vivimos en un mundo que parece exhausto de girar, anhelando una comprensión que va más allá de la superficie. No solo para aquellos que hablan, caminan o corren, sino para algo más profundo, algo inefable. Lo entendà mientras observaba una gaviota; rara vez he visto una, pero su presencia me susurró que lo superficial debÃa eliminarse, ser reemplazado por verdades difÃciles de explicar, verdades vividas por almas que hasta entonces no habÃan hallado su sentido.
















