Soy el núcleo central de una realidad mucho más real que los esquemas de una mentalidad compleja. Tengo infinidad de colores y vida latiendo en mis mares y praderas.
Hablo en nombre de lo que realmente soy: colores y paz contemplativa ante la inmensa belleza de la existencia que en mi se mueve y codifica, tejiendo caminos, tejiendo vidas.
Soy el que es cuando observa y ama maravilladamente todas las partes que en mi se balancean en una eterna danza de cosechas que a través de la muerte se retroalimentan.
Soy amor eterno, infinito. No juzgo, solo veo. Observo y respeto cada particular movimiento que en los pentagramas de mi cuerpo alza el vuelo.
Olvide la identificación, si algún día tuve memoria, ya no me enredo en nada pues la experiencia me tiene maravillada.
-EcosdeLuz.
















