La memoria que se perdió. [Bad End]
dragonsletter:
"Es mi culpa"
"Soy un estúpido, al final solo te traigo problemas"
"Nunca debiste haberme salvado, soy una molestia"
"Lo siento"
Desde aquel dÃa en que decidieron separarse, Sei nunca dejó de pronunciar aquellas frases. Incluso yo, siendo un dios milenario me sentÃa apesadumbrado por el peso de sus emociones.
Pasaron las semanas y solo podÃa ver como el mocoso se destruÃa a si mismo mientras era carcomido por una culpa inventada, como si el sufrir fuese su penitencia por no haber logrado hacer feliz al tigre blanco.Â
Hasta que un dÃa tomé una decisión que iba en contra de lo que él en realidad querÃa y rompà la promesa que le habÃa hecho a Sei.
La memoria es la cadena que ata a los humanos a su pasado, una cadena que los dioses podemos destruir fácilmente.Â
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Los años pasan rápidamente, incluso para las criaturas inmortales que miran a a través de los ojos de un humano el dÃa a dÃa.Â
— ¿Este es Byakko? — Pregunta el chico alegremente mientras parece asombrado de ver la estatua del tigre y luego se rÃe, como si le hubiesen contado un chiste, pero en realidad era su forma de expresar que estaba ansioso por conocer a alguien nuevo.Â
— Me llamo Amakura Sei y soy la reencarnación del dragón azul del Este, Seiryuu. Es un placer conocerte. — Saluda normalmente y sus ojos recorren con curiosidad la habitación, es una mala costumbre que tiene, no puede evitar sentir fascinación por la vida y el mundo que siente que le pertenece.Â
Los años pasan y juntos a ellos, la memoria de Hotaru se almacena en aquella biblioteca que poco a poco se hereda. Un lugar donde los recuerdos están a mi alcance, donde los sentimientos y miedos me enseñan lo humano, un lugar donde existen simplemente como un libro más.
AhÃ, entre las memorias, están las historias de todos mis pasados. Y al parecer, hoy, escribiremos una hoja más en una tragedia ya abandonada.
-- No esperaba que fuesen a pasar tan pocas décadas antes de tener el disgusto de esta visita.-- Rugà por lo bajo, analizando las facciones infantiles de la reencarnación que vive en el olvido, si tuviera alcance a las hojas gastadas del pasado, asegurarÃa que un minino ha llorado.- Soy Byakko, deidad del Oeste y dueño de este templo. Si no dejas una ofrenda, no te hablaré ni una palabra más, a menos que decidas utilizar una forma que sea digna de pisar este suelo sagrado.--
















