“tengo una pregunta,” nunca se ha coronado como simpatizante de la intriga ni de ahondar en detalles pertenecientes a día a día ajeno, sin embargo, es duda la que corroe toda la esencia taciturna. la efímera interrupción de soliloquio acaba siendo de utilidad para lograr aproximación, costumbre reluce cuando rodea el cuello ajeno con delicadas extremidades. “¿tu esposa realmente cree que inviertes horas extras en el trabajo?” inquiere con nulos ataques a su conciencia, aterciopelado el timbre que invade atmósfera en plena calma ┊ @risquc, basado en esto













