Jesús me sanó
Si estás pasando por una crisis de enfermedad y te sientes desanimado, quiero compartir unos versículos que tienen mucho poder al orar y, al mismo tiempo, debes aprenderlos para que tu fe crezca cada vez más.
Dios es bueno.
Salmo 107:1
A pesar de todas las circunstancias jamás se te debe olvidar su bondad y que él siempre va a estar a tu lado, ya que su gracia y misericordia son inagotables.
Por Sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5
Por sus heridas, ustedes son sanados.
1Pedro 2:24
Jesús ya pagó un precio por tu sanidad, al ser crucificado. Los versículos anteriores se repiten en dos libros de la Biblia, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento, para que tu fe esté bien cimentada en su palabra.
Envió su palabra y los sanó; los arrebató de las puertas de la muerte.
Salmo 107:20
Su palabra es sanidad y medicina, aún si este cuerpo físico perece, tu victoria es absoluta en Cristo Jesús; la muerte no tiene dominio sobre ti, por el contrario pasarás una eternidad al lado de Dios.
Se llevó nuestras enfermedades y quitó nuestras dolencias.
Mateo 8:17
Además él sana tus dolencias, las cuales son esas heridas del corazón como desprecios, abandono, traiciones, críticas, juicios.
El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría.
Salmo 30:5
La mayoría de crisis de enfermedad se llevan a cabo en la noche, por eso Dios te dice que ores, medites y creas que él tiene el control.
Miren, Dios ha venido a salvarme. Confiaré en él y no tendré temor. El Señor Dios es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria.
Isaías 12:2
Finalmente, tu victoria está en Jesús cuando decides creerle.











