El Machismo de Mamá
Mamá me dijo que gordo no iba a ser feliz. 15 años después, cuando adelgacé a raíz de haber dejado de comer azúcares, harinas, alimentos procesados y enlatados, cuando empecé a hacer ejercicios, yoga y meditación, ella me dijo que engordara que estaba muy flaco, y que no me veía bien. Hoy mamá sigue haciendo dietas que atentan contra su salud. No sólo porque sean dietas extremas y sin ningún registro de su cuerpo, sino que además padece de diabetes tipo 2. Una «enfermedad» que hay personas, incluso médicos estatales, que aseguran que se puede salir de esa condición con un cambio de alimentación, con ejercicio, con un registro de la corporalidad que centre el estar bien por encima de la aplastante rutina diaria y por encima de las dietas que buscan el imposible canon de belleza comercial.














