La alarma sonó a las cinco de la mañana, la mano de la pelirroja salió entre las cobijas para coger su móvil que estaba sobre su velador. Movió su dedo para apagar y sin dejar que la pereza la dominará se levantó para beber agua y comenzar con su rutina. Era demasiado meticulosa con el tiempo y no tardaba ni más ni menos en realizar todo lo que se proponía, para estar saliendo de la casa a las siete de la mañana y pasar a tomar desayuno a su cafetería favorita.
Los tacones retumbaban por el pavimento de la ciudad, ella ya estaba inmersa en su móvil revisando la agenda de la senadora. Había comenzado a trabajar con la irritante mujer el año pasado, al principio era parte del equipo de relaciones públicas y con el tiempo se volvió su mano derecha. Esa era la ventaja de trabajar con Raven, era una maquina para producir, demasiado eficiente y a veces escalofriante.
Tras haber obtenido su desayuno se marchó a la oficina, al llegar se fue directo a la oficina de la senadora, pues a las ocho de la mañana ya tenían que hacerse cargo de las labores del día. --¡Buenos días! Traje tu café y los documentos que tienes que revisar -dejó las cosas sobre su escritorio y le sonrió por amabilidad-. Llegó un correo de la asistente de tu ex, pide que confirmes tu asistencia a la cena de beneficio. | @estamos-bien











