Cuida, mira, guarda tu corazĂłn. . . con toda diligencia, con toda vigilancia, por encima de todo. No importa la traducciĂłn bĂblica, este es un lenguaje fuerte que indica que la advertencia y las instrucciones para “proteger tu corazĂłn” son esenciales. Y si algo es esencial, es necesario para la vida.
PiĂ©nsalo: si no guardamos nuestros corazones, Satanás tiene la oportunidad de tentarnos a participar en actitudes de corazĂłn que son lo opuesto a lo justo. En lugar de amar, somos egoĂstas y odiosos; en lugar de ser alegres, luchamos contra la depresiĂłn; en lugar de estar satisfechos con Dios, somos codiciosos y mal agradecidos; En lugar de pacĂficos, tendemos a la ira, el enojo y la ansiedad. Lo contrario de lo correcto está mal. Por eso la palabra de Dios nos exhorta:
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;Porque de él mana la vida. — Proverbios 4:23


















