Comprendí que sus defectos eran cosas sin importancia. En realidad, no tienen tanta importancia. El amor sí. Hasta me descubrí pasando por alto mis propios defectos por los mismos motivos. No tenía por qué tratar de ser perfecto ni de controlarlo siempre todo. No tenía necesidad de impresionar a nadie.
Brian Weiss, Muchas vidas Muchos maestros.









