NO ME GUSTAN
No me gustan los cementerios,
esas cárceles de máxima seguridad,
donde las almas yacen en silencio,
presas de una eterna oscuridad.
Muros de mármol frío y solemne,
custodian recuerdos que ya no están,
rejas de olvido y de tristeza,
encarcelan vidas en su inmensidad.
Cada tumba, una celda sin ventanas,
donde el tiempo se detiene sin razón,
un presidio de sueños ya marchitos,
un exilio sin redención.
No me gustan los cementerios,
donde la esperanza se convierte en piedra,
donde el viento gime entre las lápidas,
y la soledad es la única bandera.
Prefiero el canto de los ríos libres,
el abrazo de un bosque sin final,
que la fría prisión de los cementerios,
donde la vida no puede respirar.















