DISCERNIMIENTO
Estuve pensando en cómo una aprende. La gente dice que no hay que criticar ni juzgar la vida de los demás pero es a través de ese acto donde una aprende más. ¿Cómo voy a saber lo que quiero y lo que no quiero si no es través del contraste? Necesito observar y analizar críticamente la vida del otro. ¿Cómo voy a tener discernimiento si no pongo en práctica mi pensamiento crítico?
Al observar la vida del otro, sus actos, sus sentimientos, su razonamiento y su historia, es como yo aprendo más. Si no me gusta nada su vida es una señal de que ese no es mi camino, por lo tanto, no voy a repetir sus patrones de comportamiento. Siguiendo la misma lógica con la vida de aquella persona que sí me gusta. Pero no se trata de repetir sus actos, sino de inspirarse en ellos, no se tata de idolatrar sino de admirar y soltar cuando sea el momento de hacerlo, aprender de esa persona lo necesario, agradecerle y continuar. No casarse con una idea, un sentimiento, una persona… No atarse jamás -figurativa y literalmente-.
Todos aprendemos y enseñamos a la vez. Somos espejos. A veces de forma directa y otras no tanto. Si yo quiero tener una bonita relación de pareja -sana y pura- no voy a seguir el ejemplo, mucho menos pedirle consejo, al infiel, al tóxico, al controlador, al dependiente emocional o al desapegado… porque son la demostración de todo lo que no quiero. De esa forma aprendo de ellos y es así como ellos enseñan. Así aprendemos/enseñamos por contraste.
Esto no es condenarlos, no se trata de decirles en la cara que sus vidas son una porquería, que están equivocados y deberían hacerlo de otra forma; lo que yo pienso de ellos es mi verdad, no la suya, es mi opinión, no la suya. Claro que cuando tenés cierto vínculo afectivo con la persona sentís la necesidad de “salvarlo”. Pero no podemos hacer eso, no podemos salvar al otro y menos si no quiere ser salvado. Cada quien, de forma particular, es el héroe o heroína de su propia vida, sin embargo, creo también que nadie se salva solo. Necesitamos acompañarnos más no darnos “recetas mágicas”. Se trata de prueba y error, de comprensión y compasión, de amor y perdón.
Se trata de pedir ayuda cuando es necesario y brindarla cuando sea solicitada y estemos capacitados para ello, claro. La ayuda varía muchísimo dependiendo la situación, la necesidad y la persona. Puede ser a través de un abrazo, de una mirada, de un consejo, de simplemente estar ahí presente y escuchar, de brindar ayuda económica, pedagógica, sanitaria, etc. Pero OJO, el balance es imprescindible, la sabiduría -que se adquiere con el tiempo- es importante. No se trata de ser un mártir que se sacrifica por todo el mundo, eso es inmadurez, falta de discernimiento y falta de amor propio ¿dónde quedo yo entonces? Dependiendo la situación (tuya y del otro) es necesario poner barreras, es necesario también decir NO. Otra vez, no podemos salvar a todo el mundo ¿quién me salva a mí?, si me la paso “salvando” a todo el mundo ¿cuándo me salvo a mí misma/o? Por ello trabajar en el balance interno y externo es importante, saber cuándo decir que sí y cuando decir que no. No irse a los extremos, esa es la clave. Encontrar y trabajar en tu centro de la balanza… que nunca es un balance inmóvil, siempre estamos oscilando entre un lado y otro, entre amor y odio (falta de amor), entre luz y oscuridad (falta de luz), entre bondad y maldad (falta de bondad).
No creas que permanecer en el centro significa “tibieza”, que significa arbitrariedad, de extrema subjetividad, de que “todo es bueno y malo”, o peor, que todo es bueno. Eso es inmadurez espiritual. El balance es particular a la persona, vos tenés que trabajar en tu propio balance, desde tu estilo vida, tus creencias, tus posicionamientos, tus valores, tus metas, etc. Solo vos decidís que está bien y mal en tu vida, a qué le decís que sí y a qué le decís que no. No sé si me doy a entender… Lo esencial de mi idea es que no hay recetas mágicas, no hay pasos estrictos a seguir, no caigamos en el dogma que solo nos lleva a crisis existenciales porque estos no se ajustan a nuestras necesidades. La ayuda es personalizada, por decirlo de alguna manera; lo que te digan, lo que leas, lo que practiques adaptalo a tu vida. Si te dan pasos a seguir -que son necesarios porque no podemos cortar camino ni tomar atajos puesto que, repito, te llevan a crisis existenciales- adaptalos a tus necesidades, a tus tiempos, a tus circunstancias, etc.
“Juzgar” a los demás desde una posición crítica, sincera, flexible, coherente, objetiva y sumamente subjetiva a la vez, es la mejor forma de ejercitar nuestro discernimiento, es la mejor forma de adquirir sabiduría, de madurar… Es una crítica interna/personal para el trabajo (balance/sanación) interno. Para crecer en consciencia. Para ser felices y hallar esa paz y tranquilidad que todos en el fondo añoramos.
-AV











