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carta digital
Hola buenas señora doña pulpera de pico blanco,
Me compré esta ficha para jugar de humana pero salió defectuosa. Cómo es eso de 200 mg de lamictal diarios para movilizar mis huesos? Esas alas que me prometieron me duraron apenas un dia, caminando por la calle me robaron cada pluma. Venga por favor, cámbieme al menos esta supuesta bipolaridad, ladrona de ligereza y taladora de fortaleza. Si no acepta devoluciones parciales no se preocupe, le regalo este cuerpo. Es que pulpera, no creo poder sobrevivir ahà abajo, me vendieron la humanidad como una puerta al amor, me prometieron que ahà podrÃa regalar los dibujos que me rebalsan, más veo que me vendieron sólo un ideal posible en teorÃa imposible en práctica. De veras que si he tratado pulpera, no me digás que no probé este cuerpo. Desde que perdà mis alas aprendà que tengo pies para caminar y manos para dibujar y que con eso puedo construir alas más fuertes, más no me dejan caminar porque es muy peligroso y no me dejan dibujar porque es perezoso. Asà que no he entendido el juego de sobrevivir, cómo hago a mi corazón bombear si no lo alimento de lo que añora?
Imaginate pulpera, y yo que creÃa que la imaginación sólo abrÃa puertas de libertad, ahà abajo me es prohibido mover mi lápiz. A la mayorÃa de ellos no les gustan los regalos del alma, asà que rompen mi grafito con sus mirada , me amarran al miedo con sus pensares y me nublan la intuición con sus palabras.  Y asà me encuentro pulpera, sumergida en ese mundo donde el fracaso es el Dios y Dictador que celosamente esconde lo que tú me contaste, que el vivir es la definición de éxito.
La libertad? La bella libertad tuvo un trágico fin y de ella sólo quedan leyendas.  La destriparon de su verdad, mercadearon su alma, y ahora sólo quedan copias pirateadas circulando por la calle, aludiendo a un ideal remoto y borroso.   Los humanos juegan a venderla entre ellos como bien intercambiable, creen que al venderla la compran, y que al comprarla la poseen, es ahora prostituta universal, con ella compran préstamos que los dejan comprar casas, casas que los dejan comprar muebles, muebles que los dejan comprar cobijas, cobijas que los dejan comprar pijamas, pijamas que los dejan comprar lociones, lociones que los dejan comprar la juventud, juventud que los deja seguir persiguiendo la libertad.Â
Ayúdame pulpera que la cosa es urgente, me escapé un segundo no más pero ya me está agarrando tarde, de ocho a cinco tienen lo que se llama jornada laboral, esclavitud modernizada.  A ver si vas entendiendo, ellos creen que tu cuerpo y mente existen para satisfacer a alguien más, y ese alguien más satisface a otro más, y ese otro a otro, y asà se la pasan, insatisfechos con sà mismos, satisfaciendo a los demás. Por eso estoy aquÃ, es que estoy insatisfecha a muerte.  Dejate este cuerpo pulpera, mi única añoranza es regresar a tu montaña,  dibujar sobre tu tierra, alimentarme de tu brisa, aprender de tus idiomas y morir cuando se agoten los dibujos y pueda entregarte mi alma como regalo final.Â
Entonces doña pulpera, cómo hacemos? A quién le entrego las llaves de este cuerpo? Cuenta con apenas 25 años de juego, está en su máximo esplendor, pero a mi ya no me alcanza para comprar el gas. Si me permitiera permanecer aquà arriba y ser aire mi cuerpo podrÃa bajar solito con un alma más fuerte, para continuar con el ambicioso sueño de difundir el amor en un mundo de espinas, pero a mi ya se me acabaron las fuerzas, mi corazón no me hace caso, ya no le hizo gracia latir por los demás. No más juegos señora pulpera, el ganar y perder no es lo mÃo, se me acabó el aire, no entrené lo suficiente, no se qué motivo será el de mi ruina, pero me disculpo con toda sinceridad por ceder hace tiempo ante la lujuria de ser humana.
Gracias pulpera, se que ante ti no hay necesidad de disculpas, mira que hasta se me habÃa olvidado que en realidad eres madre y que de ti todo sale y todo vuelve, asà que para ti esto no es ninguna sorpresa y para mi tampoco, sé que me acogerás con manos abiertas cuando me presente ante ti con esta carta.