Te traicionó la forma en la que reconociste mi silueta, pese al tiempo y la distancia. La forma en la que se estremeció tu cuerpo al tenerme cerca. Traicionaron todas esas horas en las que fuiste vil, que invertiste en ser indiferente...
Ay, que capacidad la mía, de seducir de alguna forma inútil e incompleta, a estos hombres que se profesan tan decididamente racionales, tan profundamente enamorados de algún Aleph inalcanzable… antes de que desahucien mis acciones de toda lógica observable.
Y es que aún camino sin hallarme dónde ellos tienen los pies, a veces, demasiado firmes.
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Por cierto, ¿sabías que en este día en el que vinimos a encontrarnos después de tanto tiempo, las estrellas se dibujan casi idénticamente a las tuyas? ;)












