La situación se estaba saliendo de control y lo sabía, había pasado casi un año desde que había conocido a Gyungho, un año desde que su radar gay no dejaba de sonar insistentemente cuando estaba cerca para luego darse cuenta de que tenía novia, pero tiempo después lo ve con un hombre y no sabe si está alusionando porque está demasiado interesado en encamarse o qué. Por eso decide que ya es tiempo de pasar la hoja y necesita hacerlo de la manera en la que mejor sabe hacerlo; el más bajito se acercó a la mesa del jardín que era ocupada por Gyungho, su colega, caminó con mucho animo y se detuvo estando frente a él, miró hacia ambos lados, apretó los puños y habló.
—Quiero tener sexo contigo — guardó silencio, en espera de alguna reacción aunque se arrepintió rápidamente ya que no quería terminar siendo golpeado por su gran bocota. — Te he visto salir con chicos y no es como amigos, así que ya no puedo tolerarlo más, desde la primera vez que te vi he sentido esa necesidad de hacerlo y me está consumiendo, necesito pasar la página, así que, ¿Por qué no simplemente llegar al punto? ¿Qué dices?— Finalizó, cualquier persona que escuchara eso no podría creer que esa palabrería sucia y descarada había salido del ‘sol de preescolar’, del profesor que parecía un ángel con los niños, aunque, siendo honestos, Minho no tenía nada de puro, casto ni mucho menos angelical.