Feid, Young Miko - Classy 101
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Feid, Young Miko - Classy 101

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𝑴𝑰 𝑨𝑼𝑻𝑶𝑬𝑺𝑻𝑰𝑴𝑨 𝑵𝑶 𝑴𝑬 𝑷𝑬𝑹𝑴𝑰𝑻𝑬 𝑮𝑼𝑺𝑻𝑨𝑹𝑻𝑬.
Me dicen parce ya la tienes que superar, pero yo no puedo, pa’ ser sinceros yo ni quiero.
Trabajamos Pues¡

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Hay cosas que nunca vamos a entender, hay que dejar de cuestionarnos de andar preguntándonos que hicimos mal, nadie se lo merece. 🍒
Parce es que a veces lo Ăşnico que uno necesita es alguien que le de un abrazo que lo desmorone a uno y que se quede ahi mientras poco a poco uno recoge sus pedazos.
Estaba en el parque con un amigo que no veĂa hace tiempo y ni bien nos vimos decidimos comprar weed, ahĂ mismo, fui a buscar de grupo en grupo en el parque preguntando si vendĂan weed pero no encontraba, hasta que me acerque a unos mochileros colombianos y les pregunte; “¿parce tienes weed?” uno de ellos se paro y me mirĂł deferente a los ojos como intimidando y dijo; “tengo algo mucho mejor que eso, tengo trips”, me quede pensando un rato y en mi mente dije “fui por cobre y encontré oro” y lo comprĂ© sin pensar. SalĂ del grupo y fui con Leo, y le dije: oye huevon tengo trips, están baratos, hay que comprar uno mas y nos tripeamos. La pensĂł como diciendo que no pero al final lo convencĂ, para ese entonces yo ya me habĂa metido un cartĂłn entero en la lengua, y volvĂ nuevamente con el colombiano y le dije: oye dame un trip más, un amigo se animĂł. Nos quedamos hablando un rato más y volvĂ con Leo y le entregue el trip, se lo comiĂł y esperamos. Esperamos como media hora y no nos chocaba, estábamos pensando que nos habĂan estafado, todo triste nos fuimos a fumar al otro parque lo poco que a Ă©l le quedaba. Ni bien habĂa fumado un poco, el trip se me habĂa subido, y le dije: creo que el trip ya me chocĂł, y el me respondiĂł creo que a mi tambiĂ©n. El viaje habĂa comenzando, todo a mi alrededor se derretĂa y la gente parecĂa pequeña, yo era un gigante y podĂa aplastar a todos, y fuimos caminando hacia otro parque y mientras caminábamos la gente se hacia pequeña y gorda, el suelo parecĂa de goma cada vez que lo pisaba, y me dije: a la mierda aquĂ me muero, mi corazĂłn latĂa bastante, llegamos a otro parque y nos encontramos con dos artistas callejeros de nuestra edad que estaban tocando, los dos tocaban la guitarra en sincronia, nos detuvimos a escucharlo y me dio un viaje que nunca voy a olvidar, no puedo describirlo con exactitud pero su mĂşsica era perfecta, termino de tocar y le hable a uno de ellos y le dije: oye me has dado el viaje de la vida te lo agradezco toma este trip en forma de mi agradecimiento, lo saque de mi lengua y se lo di (cosa que ellos dos nunca supieron), lo partieron en dos y se comieron el trip. Ya eramos cuatro chicos tripeados en el Centro de Lima, yo en ese rato estaba hiperactivo y estaba bailando en la calle, luego estaba corriendo, de pronto como si toda la gente estuviera en un campo de guerra, mi pistola era mi mano y andaba corriendo de lado a lado, no sabĂamos a donde Ăbamos hasta que uno de los dos chicos dijo (nunca supe sus nombres) vamos a la playa caminando (la playa quedaba a tres horas a pie) y yo dije esta bien vamos, y seguĂ caminando y caminando sin saber, no se por cuanto caminamos pero vimos un puente que nunca habĂamos visto en nuestras vidas, y le pregunte a Leo: oye ese puente es de verdad o es una ilusiĂłn, y el me respondiĂł nunca lo he visto, creo que es el trip, le pregunte a los dos chicos y ellos dijeron (como si supieran) solo crucemos el puente. Cruzamos y no se quĂ© paso en ese momento, pero fue como teletransportarnos porque cruzamos el puente y habĂamos llegado cerca a la playa y yo dije: wow, como llegamos hasta aquĂ si llevamos solo una hora caminando, Leo estaba muy sorprendido, el tiempo se habĂa detenido y los dos chicos que nos acompañaban se notaba que sabĂan lo que hacĂan porque luego nos dijeron: ahora van a sentir un dolor en todo el cuerpo por haber caminado tanto, y despuĂ©s de eso, nos dolió un chingo el cuerpo, caminamos muy cansados y finalmente llegamos a playa, para ese entonces yo estaba muy feliz, habĂa llegado al punto cero, el punto cero es cuando te conviertes en un niño y no te importa nada, solo disfrutas porque eso es lo que realmente vale: disfrutar y vivir. Nos sentamos y ellos empezaron a tocar la guitarra, yo me relaje y me echĂ© en la arena, y mientras ellos tocaban yo me estaba dando un viaje hermoso cerré los ojos y pude ver a Brahma dentro de un mándala con colores psicodelicos y dentro de ello habĂa otros dioses hindues, todos girando dentro del mándala, su mĂşsica era muy muy viajera y me hacĂa sentir bien. Fuimos hasta la orilla de la playa y empezamos a dibujar con la piedritas del mar en la arena, luego corrimos como unos niños mientras cada uno hacia un ritmo con el pie y otro con la mano, asĂ como de esas pelĂculas de Disney cuando van caminando, bueno asĂ, yo estaba totalmente feliz, el camino estaba rodeado de aves negras, nadie lo habĂa notado, pero yo lo vĂ, todo el camino unas aves negras nos estaban observando, y seguimos caminando toda la madrugada hasta llegar al Parque del amor en Miraflores y nos echamos un rato, los otros dos se fueron a dormir en los arbustos y yo con Leo nos quedamos conversando sobre lo que habĂa pasado en otro lugar cerca de los arbustos, cuando amaneciĂł Leo se habĂa ido a su casa, yo me habĂa quedado para hablar con ellos, me acerquĂ© a los arbustos para despertarlos y no los encontrĂ©, los busque, los llamĂ©, y nunca aparecieron, ellos no existĂan, ellos nunca existieron, ellos fueron parte de nuestra imaginaciĂłn asĂ como la vida que estamos viviendo actualmente.