Cuesta darse cuenta de que aquél o aquella que te merece no es con quien te besas o con quien te acuestas. Es en quien piensas en medio de la noche cuando te desvelas. Es quien te acepta, no quien te cambia, quien te cuida, quien te escucha y quien te pregunta qué te pasa.
“La chica del corazón de agua“ de Sonia Lerones










