Llámalo destino.
Nunca se me ha dado demasiado bien empezar algo así, pero bueno… supongo que será porque las primeras impresiones son las que más cuentan, aunque esto no va de quedar bien, así que rompo el hielo diciendo algo tonto como que te quiero. Te quiero muchísimo. Y lo digo con la cabeza bien alta y con la boca llena de orgullo porque me hace la persona mas feliz del planeta gritarle al mundo que estoy enamorada de ti.









