El extraño nombre de mi perro
Mi perro, después de llegar a casa, no tuvo nombre por un tiempo. Lo que comenzó como una búsqueda de nombre, se convirtió en un concenso general entre mi mamá, mi hermano, y yo. Hicimos una lista de nombres gigante y fuimos descartando una a una las opciones, al final quedaron: Rufo (por la serie de Daniel el travieso) y Gokú (por la serie de Dragon Ball), a la final decidimos que ninguno nos gustaba tal como estaba, pero que prefería más Rufo porque estaba medio parecido, aunque con alguna variación...así que salió Rufino.
Normalmente, se supone que un perro con un solo nombre ya le basta. Pero conforme fue pasando el tiempo, vimos que Rufino, comenzó a querer montarse a todo (ya comenzó su época de reproducción); a raíz de esto, mi hermano lo asoció con un personaje de anime, específicamente de Ranmma 1/2, donde el maestro principal de artes marciales es un pervertido. El maestro Japosay. Puede que no se escriba así pero así lo escribimos para el nombre. Así que hasta ahí era Rufino Japosay.
No estoy segura como la gente suele hacer con los apellidos del perro, en general yo esperaba ponerle nuestro apellido, pero fue un no rotundo. En este tiempo, yo hice unos pompones para hacer barras al equipo de basquet de la escuela, eran de papel crepé. Un día llegué a la casa y mi querido perro los había destrozado y en su hocico quedaban partes del papel del que estaban hecho. Esto causó una gran risa para mi mamá y pues se quedó a modo de apellido Crepé. Asi que ahora teníamos a Rufino Japosay Crepé.
Pasó el tiempo, Rufino salía a pasear por las mañanas con mi mamá y en las tardes salíamos los 3 juntos, había en el vecindario una señora un tanto mayor, que nunca nos saludaba a mi o a mi mamá, pero siempre se le acercaba a nuestro perro así: “Hooooola bonito, hermoso, que bello que estás, lindo, lindo”. Lo acariciaba y luego se iba. Sumado a esto, aunque era pequeño, era muy peludo, entonces nos acordamos de la señora que siempre lo consentía y pues a modo de broma le dijimos a Rufino, el Bello. Luego, ese bello cambió a vello, por lo peludo, y así se quedó. Entonces el resultado final fue: Rufino Japosay Crepé Vello.














