Se hace el Verbo Oscuro, latido y maldecido, cuando las ánforas se llenan de ósculos con lengua bÃfidas, como las de las serpientes que, arremetidas, se retuercen en sus zigzags. Me tendiste como Pecado. Me flagelaste en pos de tus creencias. Me hiciste Reina de tus temores - excusa perfecta para tu cobardÃa-. Y siempre me alzaré en tu mente como Hembra sublevada, engendrada del árbol erecto, de las simientes blancas, y, amamantada del placer de Ser... Cáliz de los naassenos. Te mantendré siempre entre la luz y la oscuridad, preso de tu carne, digno elevado del malvado demiurgo. En ti... Siempre... Yo. "Cáliz naassenita" ©ɱaÄŸa











