El verde paisaje se expandía a su alrededor, mas fue interrumpido por las cristalinas aguas que se ampliaban frente a sus esmeraldas. Los pasos rodearon el lago, una más de las piezas naturales que figuraban en el jardín londinense, mientras sus manos se escondían en los bolsillos de su pantalón. Estaba relajado y perdido en la eternidad, abandonando el pasado y reconociendo la eternidad futura. Sin embargo, las emociones mutan con facilidad, incluso en quien podía jactarse de la frialdad que nació con el paso de los años. Había visto personas ir y venir, sumirse en una mortalidad que lo destrozó en más de una oportunidad, pero aquello que figuraba frente a sus ocelos no era un fantasma ni una ilusión proveniente del pasado. Las hebras doradas, la menuda figura y el delineado perfil habían sido retratados en su cabeza durante años, inclusive más de lo que un mundano hubiese sido capaz de entender, pero para él los años no corrían y cincos años llegaban a significar algunos meses.
Sus pies se movieron ajenos a sus propias emociones e impulsos, trabajando por sí solos, mientras su cabeza intentaba negar la presencia femenina. Apenas se detuvo, despegó sus labios. “Vaya.” se atrevió a pronunciar, ya era tarde para alejarse o regresar en el tiempo, así como ya había sido para ambos. Demasiados años e interrupciones, olvidos y desamores. Demasiado daño. “Y yo que pensé que ya tenías una estaca enterrada, una decepción.” bromeó, clásico humor negro danzando en medio de sus discursos, una sonrisa torcida decoró sus facciones mientras su rostro volví a girarse hasta el invernadero que descansaba pasos más atrás; analizando un escape que su inconsciente se negaría a tomar. ( &&. @neoplasticic )









