Cuando estaba solo a veces Nathaniel se ponía a pensar en las cosas que pasaban a su alrededor en el instituto. Acerca de ciertas cosas extrañas que ocurrían alrededor de una persona en especial.
En ese tiempo se habían inscrito un millón de chicas en ese instituto (y no exageraba), sin embargo en los registros siempre aparecía solo una, y por cuestión del destino había ido a parar justo a su clase, la cual también tenía algo que discutir.
No le era del todo extraño que no fuesen muchas personas en el salón, lo verdaderamente extraño (aparte de que no viera al millón de nuevas estudiantes sino solo a una) era que no encontraba a nadie de grados superiores o inferiores en todo el edificio, y no había más profesor que el Sr. Farres y la directora.
Y si había algo más que le llamaba la atención ¿era el señor de la tienda un famoso? Porque su rostro estaba en casi cualquier tipo de publicidad que hubiera visto, lo cual era algo perturbador en ocasiones.
Volviendo a la nueva (que Nathaniel juraba y perjuraba eran muchas más), cuando recién llegó se limitaba solo a pasear por el patio, el pasillo y dos aulas, una de ellas siendo el aula de delegados, y cabe aclarar, Nathaniel era una persona ocupada, no podía estar atendiendo asuntos triviales, pero ella se las arreglaba para entrar, observarlo o decir algo e irse, como Pedro por su casa; oh, y no había que olvidar las veces en que se quedaba quieta como estatua por mucho tiempo, o lo que él consideraba mucho tiempo, extrañamente en cuanto volvía a moverse el mundo parecía volver a avanzar con ella como si nunca hubiera pasado, a pesar que él juraba que ese tiempo podían ser de hasta meses.
Pero no eran solo paranoias suyas, ya lo había comentado antes a otros, a Melody en primer lugar, siendo una de las personas más cercanas; los siguientes habían sido los gemelos, no había sido planeado pero terminaron enterándose; Kentin, cuando Alexy le comentó; y Lysandro y Castiel se enteraron de forma casual cuando lo habían estado discutiendo en grupo; y todos habían estado de acuerdo, sin embargo tan pronto como aparecía la nueva todos, incluyéndose, actuaban diferente, como si tuvieran respuestas programadas para cada cosa que dijera, como si de sus palabras y acciones dependiera todo lo que los rodeaba...