Send in a ❣ for a random kiss.
La vida era un sueño vuelto realidad, repleto de risas, abrazos, besos y cada momento al lado de Aoba era preciado. Amaba cada segundo que estaba con él, los atesoraba como lo más hermoso que podía tener. Pero el tiempo transcurría con cada cambio de estación, con cada nuevo día y noche, jamás deteniéndose y acercando de manera inclemente el fin de tan maravilloso sueño.
Aún si Clear no envejecía, los humanos sí. Ellos seguían con el ciclo de sus vidas, yendo y viniendo. Y Aoba no era la excepción.
Habían sido unos años increíbles, los más felices que podrían haber tenido. Pero incluso esa felicidad debía llegar a su in en algún momento… y lo haría junto a quien estaba llegando ya al límite de su vida.
Clear estaba siempre fielmente a su lado, tomando su mano y acariciándola suavemente. Ambos podían presentir que la temida hora se acercaba sin piedad, aún si no lo hablaban abiertamente, lo sabían.
Clear peinó unos cabellos fuera del rostro de Aoba, apartándolos hacia un lado. Podía sentir como se debilitaba lentamente, como su respiración era lenta, casi imperceptible. Inclinándose, se acercó lo suficiente para pegar su frente a la ajena, con un pulgar acarició la mejilla de Aoba.
—No te preocupes por mí, Aoba-san. Estaré bien, descansa.
Con la delicadeza de una mariposa, posó sus labios sobre los contrarios, intentando transmitir en un último beso todos sus sentimientos y amor que sentía por aquella persona que le hizo sentir humano y con un corazón real.
No fue hasta que sintió el último aliento ser exhalado, que se separó y permitió que las lágrimas brotaran libremente de sus ojos.
Con una voz temblorosa y apenas audible, cantó una canción de despedida.
El sonido de esta canciónen cualquier momento se transportaráal llegar al final del cielocambiará de color.Una voz que sólo tiembla a lo lejos…¿Las medusas soñarán que pueden cantar?Brillando, brillando, con esplendoruna voz que sólo tiembla hacia ti…
—Buenas noches, Aoba-san…