Hay cosas que no puedo evitar... y una de ellas es sentirme seguro y querido entre tus brazos, quisiera decirte tantas cosas que no puedo, que no debo... el miedo y la cobardía me invaden al tan siquiera intentar decirte esto tan profundo que siento por ti... según tu soy muy joven para entender ciertas cosas, yo no lo creo así, dejare las cosas tal y como están, así es mas simple y fácil estar a tu lado... solo dejare que este efímero momento dure lo que tenga que durar, son pequeños esos momentos en los que me das esos tiernos besos en la frente... pero sabes que?, los adoro! a cada uno de ellos, el solo sentirte tan cerca, aspirar tu aroma amaderado, dulce y picante, embriagador a mis sentidos, suelo aunque tu no te des cuenta (o al menos eso creo) olfatearte cuando me abrazas, me hace delirar en mis fantasías, me hace adorarte aun mas, mucho mas, hasta el punto de querer besarte los labios, esos labios que se ven tan suaves al tacto, son cálidos, pues lo siento cuando me besas la frente, pero me controlo y no lo hago, pues recuerdo al instante que tu eres mi Sensei y yo tu subordinado, eso me hace aterrizar de bruces a loa realidad, eso y que ya no me estás besando la frente... veo preocupación e incertidumbre reflejados en tus ojos, y no logro entender por qué, hasta que siento resbalar por mis mejillas lágrimas saladas, esto solo te altera mas plasmando en tu rostro, ese que tanto adoro una expresión de tristeza y melancolía... logrando en mí más angustia, me he quebrado ante ti... ahora solo siento culpa, porque tu me brindas ese paraíso efímero, pero paraíso al fin y al cabo, y yo correspondo llorando como un idiota sin razón, no lo soporto más y huyo, huyo de tus protectores brazos, de tu mirada, de tu incertidumbre que yo plasme en ti, oh mi amado Sensei, como lo siento, siempre estropeo todo con mis torpezas y mis inseguridades... logro encerrarme en mi cuarto, tirándome a la cama y llorando, se que estas aquí, estas tocando frenéticamente la puerta de mi habitación, no la abriré, no dejaré que veas a través de mis ojos lo que me agobia, se con certeza que puedes leer mi alma como a la palma de tu mano, no abriré, no dejare que me veas así, pero se que es en vano, tienes todas las llaves de mi casa, pues yo te he dado unas copias, lo recuerdas lo se, porque los golpes en la puerta cesan y luego se abre suavemente la puerta, yo me cubro con las cobijas en un intento muy tonto para que no me veas, es en vano... te colas debajo de las sabanas conmigo, sacándome de allí y acunándome en tus brazos, y yo solo tiemblo a causa de mi llanto y sollozos... revuelves y acaricias mis cabellos, siento como acercas tus labios a mi oreja, susurrándome palabras dulces, suaves como la seda, vuelvo a embelesarme, a embriagarme de tu aroma, a derretirme en tus brazos a desearte en secreto, quiero intoxicarme de ti, este sentimiento va a terminar por consumirme, pero es mejor que ni te enteres, mis pensamientos se detienen, pues siento un beso tuyo en mi mejilla, tiñendo estas de color carmesí, cierro fuertemente mis ojos, pues vergüenza siento, aprieto mis labios, para apaciguar las cosquillas que hay en ellos y las ansias de querer besarte, sin embargo tu, aun ignorando lo que hay dentro de mi me abrazas fuerte y resoplas unas palabras en mi oreja, dulces como miel de abeja...
-Te quiero lee... te quiero...-
Esto solo hace que mi corazón se hinche de felicidad, agarro una de tus manos y la beso gentilmente, veo para mi sorpresa como tus ojos brillan y se agrandan de sorpresa y tus mejillas se tiñen de rojo escarlata, adoro ver como he logrado hacerte caer en ese paraíso tan mio, que ahora sin darme cuenta he compartido contigo, eres mi paraíso... Gai-Sensei...










