Tiempo para ellas hay a todas horas. Pero para ti, no.
Adicción a las redes
seen from Poland

seen from Netherlands

seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Netherlands

seen from United Kingdom
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from Russia

seen from United Kingdom

seen from Netherlands
seen from United States
seen from China

seen from Netherlands

seen from Poland
seen from India

seen from United Kingdom
Tiempo para ellas hay a todas horas. Pero para ti, no.
Adicción a las redes

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Despedidas a Solas
Recuerdo cuando falleció mi abuela. Nos vino de sorpresa pues parecía incombustible, la dama de hierro. Con un corazón blandito como una nube, pero una salud inquebrantable.
Hacía dos meses que había dejado a mi pareja, después de 13 años. Lo había hecho yo, por convicción propia. Nunca me he arrepentido de ello.
Sin embargo, recuerdo perfectamente que en esos momentos de grande y profunda tristeza eché de menos que, la que había sido mi compañera y cómplice tantos años, estuviera. Me sentía sólo y habría dado todo por tener de nuevo ese hombro para apoyarme, esa amiga y confidente con la que llorar, sincerarme, desplomarme y romperme sin guardar apariencias.
La que había sido mi pareja, a dos meses de la separación, tenía los suficientes vínculos todavía para enterarse de lo ocurrido. De hecho, había conocido a mi abuela durante esos 13 años de unión. Así pues lo supo y me llamó. Hablamos 5 minutos. Vacíos, pues ella ya no era mi pareja ni yo quería que lo fuera.
Me sentía a solas. No quería hablar con mi familia, con mis conocidos, y mucho menos con desconocidos o gente anónima. No quería contarle nada a nadie, más que a mis pensamientos... y a mi compañera. A la figura de mi pareja que ya no existía. La que había sido mi refugio y se había desintegrado en un abrir y cerrar de ojos.
En esos momentos lo habría dado todo por haber tenido intacta una figura así.
La pareja, esa persona que está a tu lado en los peores momentos. Precisamente, en esos. En los más oscuros. Esa persona en la que te vuelcas, a la que te abandonas cuando todo el mundo se desploma y te sientes inmensamente perdido, triste y solo. Cuando no hay consuelo, tener pareja es un apoyo, un salvavidas extra para no permanecer hundido mucho tiempo. Lo buscas, te apoyas y te rescata.
Despedí a mi abuela en soledad. Rodeado de gente con la que no quería compartir nada. Obligado a estar e interaccionar con ellos. A los que realmente poco les importaba nada de lo ocurrido.
Pero aún más triste habría sido tener a esa pareja totalmente entregada y apoyándome y yo mismo no haber querido compartir con ella más que los 5 minutos de charla que tuve y haber preferido cortar la conversación para dedicar tiempo en compartir mi sentir con otros conocidos y extraños. Qué sinsentido hubiera sido.
Te despedí a solas, yaya. Fue muy triste. Aún te llevo conmigo. Si estás ahí, explícame cómo hay quienes prefieren compartir y sincerar su dolor con desconocidos o gente ajena, antes que con sus allegados. Yo habría dado todo por tener a alguien auténtico, presente en todo momento a mi lado para decirte adiós.
Bueno, al menos sé que no será un adiós. Es un hasta pronto.
Te quiero, mi yaya.